Según Basiliere, algunos estudios ‘extravagantes’ y, a veces, controvertidos en torno a la impresión 3D la situaban a la altura de lo que fue el papel 2D hace una década. Y nada más lejos de la realidad.

Según el analista, autor de un reciente informe deGartner sobre el tema, es probable que los consumidores de impresión 3D entren en un ciclo de decepción, después de experimentar otro de euforia, “ya que lo que escuchan al respecto no es la realidad para ellos”, explica.

La impresión 3D debe sortear además la barrera de la formación, antes de acceder a un mercado masivo. De hecho, es necesario ser un experto en CAD o utilizar software de diseño 3D para poder realizar un trabajo que luego sea impreso en estos equipos 3D. “E incluso una vez que el usuario ha construido el documento deberá seguir un difícil proceso de prueba-error hasta lograr los resultados esperados”, señala el experto de Gartner. En resumen, si no se utiliza de forma correcta el programa de diseño, no se obtendrán buenos resultados de impresión.

Además, el precio es elevado, lo que tampoco facilita las cosas. Aunque se imagen 3dreduzca significativamente el de las impresoras profesionales 3D, las de consumo seguirán lejos de tener un precio asequible a corto plazo.

“Ahora podemos adquirir una impresora 2D por unos 100 dólares y la única forma de acercarnos a ese precio es construyendo nosotros mismos la impresora 3D, a partir de un kit inicial, lo que no es el modelo de consumo en el que todo el mundo está pensando”, concluye el experto.

En todo caso, estas dificultades en el mercado de consumo pueden ser un importante aval para la tecnología en el entorno empresarial, donde puede producirse un importante pico de compra cuando se alcance un nivel de precios mejor.