El documento, previo a la última consulta pública sobre la reforma de los derechos de autor en la UE, considera que, “si bien hay problemas con respecto a estos contenidos (denominados en siglas inglesas UCG), la certidumbre legal podría lograrse mediante estas llamadas “micro-licencias”.

Por UGC se entiende cualquier contenido elaborado a partir de un trabajo previo que el usuario toma desde un punto de partida y lo expresa a su modo y, por tanto, excluye la simple publicación de contenido previo. "Sigue habiendo obstáculos tecnológicos sobre la capacidad de los generadores de UGC para identificarse y obtener una recompensa económica por su trabajo”, sostiene el documento de la Comisión.

Sin embargo, algunos activistas de los derechos digitales aseguran que la Comisión no ha acertado, “porque los usuarios que generan contenido no están en general preocupados por conseguir que se les pague, sino por la posibilidad de ser demandados por utilizar trabajos anteriores”, como subraya Caroline de Cock, coordinadora de Copyright4creativity.

En su opinión, el documento de la Comisión es "en gran medida la visión del editor y no refleja a la mayor parte de los usuarios. El copyright es importante, como lo es obtener una remuneración, pero preservar Internet como un ecosistema que ha aportado enormes beneficios a nuestra sociedad y economía, no debería resumirse en simples metáforas; debería ser parte del objetivo de cualquier revisión de los derechos de autor. No se trata sólo de dinero", concluye.

La Comisión está trabajando en varios frentes para abordar un sistema de derechos de autor europeo que tenga en cuenta a la opinión pública, por lo que realizó una consulta que se cerró el pasado mes.

El mencionado documento se ha filtrado a través del sitio web Statewatch.