El sector educativo sigue su avance hacia la madurez digital y el 71 por ciento de los responsables de instituciones educativas espera haber conseguido este objetivo en menos de cinco años, según un reciente estudio de Coleman Parkes Research patrocinado por RICOH.

Entre sus conclusiones destacan que el 80 por ciento de los directivos del sector educativo aseguran que la madurez digital es una prioridad para sus organizaciones, una cifra superior a la expresada por los representantes del resto de sectores. En parte, porque ven en la era digital beneficios como la obtención de una ventaja competitiva (23 por ciento), la mejora de los procesos de negocio (19 por ciento), el acceso más fácil a la información (17 por ciento) y menor tiempo de dedicación para completar tareas (12 por ciento).

“Madurez digital” se describe como el estado en el que la organización utiliza herramientas avanzadas para impulsar el rendimiento del negocio, desarrollar iniciativas basadas en la tecnología y gestionar sus procesos digitalmente.

Sin embargo, esta madurez supone retos tanto financieros o culturales. En concreto, el coste (48 por ciento) es el principal problema que afrontan estas iniciativas, según los directivos encuestados.

El sector educativo está a menudo sujeto a importantes restricciones de gasto, un presupuesto limitado que debe cubrir los costes de personal, instalaciones y la propia tecnología. En este sentido, el informe “Education at a Glance 2013” de la OCDE revela una caída del gasto público en instituciones educativas en varios países europeos, entre ellos Italia, Portugal, España y Reino Unido.