Desarrollado por un estudiante de posgrado y un profesor de ingeniería del MIT (el Instituto Tecnológico de Massachusets, el prototipo está diseñado para moverse por el casco de los barcos y podría detectar espacios huecos en cascos falsos y hélices, donde las sustancias pueden estar camufladas.

El robot está dividido en dos mitades, una resistente al agua y la otra permeable. En la primera se encuentra toda la electrónica con la que funciona y en la segunda un sistema de propulsión con seis bombas encargadas de expulsar el agua a través de tubos, que permiten que el robot se desplace.

Puede moverse a una velocidad de hasta un metro por segundo, y su autonomía está en torno a 40 minutos.

Fabricado con elementos estructurales impresos en 3D, su coste de producción sería de apenas 600 dólares, asequible para crear docenas de robots que trabajen al unísono para lograr descubrir el contrabando.

El siguiente prototipo, según los investigadores del MIT, es conseguir mejorar la batería y el sistema de propulsión, para logar una autonomía de 100 minutos.

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