Bitcoin se parece a Internet de hace 20 años. Todo son grandes promesas, pero se precisa mucho trabajo de desarrollo para que éstas se cumpla. Así lo ha reconocido Jeremy Allaire, fundador y consejero delegado de Circle, una startup que opera esta moneda virtual, en la conferencia Inside Bitcoin, que se celebra el 7 y 8 de abril.

Si hablamos de potencial, podemos hablar de la posibilidad de disponer de un sistema digital que ofrece, por primera vez, la posibilidad de almacenar y transferir riqueza de una forma "completamente distribuida". Un gran entorno global que permita a cualquiera intercambiar de forma segura dinero, por un método completamente digital, sin coste y sin la intervención de un banco.

Un prometedor futuro que podría empezar a cumplirse en apenas diez años, pero que de momento se reduce a un pequeño grupo de usuarios que podrían considerarse parte de un ejercicio experimental.

Por ahora, la mayoría de los usuarios de Bitcoin son entusiastas de la tecnología, early-adopters, o simplemente fanáticos de las inversiones que observan en esta moneda virtual una oportunidad a medio o largo plazo. Muy pocos lo utilizan como forma de pago.

Según los expertos, no existe aún una aplicación “killer” para Bitcoin y para que se consolide se necesitarán muchos elementos adicionales. Por eso, se considera que se encuentra en la fase -1.0.

De media, la red Bitcoin puede manejar unas nueve operaciones por segundo, velocidad que precisa una mejora espectacular y que exigirá una evolución de las plataformas también radical.

Pero también habrá que mejorar su regulación e identificar claramente a comprador y vendedor, para evitar estafas online, al mismo tiempo que se respete la privacidad o anonimato de las transacciones.

Un punto medio que permita que el dinero sea privado, pero que deje pistas a las fuerzas de seguridad para investigar conductas ilegales.

Además, los bancos, gobiernos y los organismos de normalización deberían estar involucrados y participar en los servicios de intercambio, como ya lo han hecho en servicios como el de Paypal, para que el usuario pueda acceder a sus bitcoins a través de cajeros automáticos y cuentas bancarias.

Esta idea choca con la opinión de los primeros usuarios de Bitcoin que se resisten a la participación de los bancos, aunque todo indica que son fundamentales para que su alcance llegue, algún día, a ser global.

Actualmente, el 85 por ciento de las transacciones se hacen con dinero en efectivo, por lo es esencial ofrecer opciones para convertir los bitcoins a las diferentes monedas locales y que los usuarios puedan pagar en efectivo. Además, debe ganarse el respeto de las empresas, con un sistema de pagos que sea completamente seguro.

Lo dicho, mucho camino por delante para un sistema de pagos en sus primeros pasos.