La lenta evolución de las baterías convencionales de litio contrasta con la impresionante presencia de dispositivos electrónicos en nuestras vidas y, de hecho,  son un factor que condiciona el diseño de muchas tecnologías.

Sin embargo, esto ya va cambiando y un grupo de investigadores de la Universidad de Nanyang trabaja actualmente en una pila mejor, que podría durar hasta veinte años y se cargaría en cuestión de minutos.

De una tacada, se estarían superando dos de las grandes barreras que tradicionalmente afectan a estas fuentes de alimentación, que son el tiempo de carga necesario y la progresiva e inevitable pérdida de capacidad.

De hecho, se calcula que la batería de iones de litio comienza a perder capacidad a las 500 cargas y ahí comienza su progresiva degradación.

Una batería que durara 20 años cambiaría nuestro ritmo de renovación de móviles, obviamente. Y más ahora que se empieza a disociar su precio al pago de una tarifa por los servicios.

El caso es que los citados expertos trabajan en una nueva tecnología de batería que alcanzaría la friolera de 10.000 ciclos de carga, antes de empezar a perder fuelle.

La clave de sus trabajos parece residir en un nuevo componente con el que fabricar baterías: el gel de dióxido de titanio.

Se estima que en dos años podrían fabricarse pilas con él y entonces habrá llegado el principio del fin para uno de los grandes inconvenientes de todo tipo de móviles y dispositivos digitales, su carga eléctrica.