Los sistemas de realidad aumentada añaden información o imágenes a la vista del usuario para ayudarle a hacer cosas como trabajar, comprar o conducir. Ejemplos no faltan: BMV trabaja en unas gafas que muestran datos de navegación o información de ruta, y que se conectan con las cámaras exteriores del coche para facilitar a un conductor tareas como aparcar; una startup llamada Augment ofrece software para iOS y Android que permite a los usuarios visualizar representaciones 3D que se proyectan enfrente de ellos, lo que puede resultar útil en trabajos como diseñar escaparates para tiendas.

La realidad aumentada podría ser el próximo gran paso en interfaces de usuario, un área en la que Apple a menudo ha destacado y algunos de sus mayores rivales ya han empezado a explorar posibilidades en este ámbito. Google, sin ir más lejos, está rediseñando Google Glass para el mercado de consumo, pero siguen disponibles para empresas. Microsoft también ha hecho su apuesta con el concepto de HoloLens, que no tiene fecha de lanzamiento pero está ligado al próximo sistema operativo de la compañía.

Apple no ha desvelado el monto de la operación ni lo que se propone hacer con el software de Metaio.