He de reconocer que yo siempre voy a ser más de Sant Jordi. A nivel estatal, cada vez va ganando más fuerza el Día del Libro, pero la tradición del libro y la rosa me tiene el corazón robado. Qué bonito es que, además de intercambiarnos libros, regalemos rosas.

En cualquier caso, lo importante es que una vez al año dediquemos un día a celebrar la lectura. En 2020, ese día se desvaneció por culpa de la COVID, y este año todavía habrán medidas y restricciones en pie que impedirán las celebraciones de antes de la pandemia.

El Ayuntamiento de Barcelona apuesta por un Sant Jordi de proximidad para así evitar aglomeraciones. Tomarán fuerza las librerías de barrio, que tan afectadas se han visto desde que empezara el primer confinamiento hace más de un año.

¿Pero qué ocurre con aquellos que prefieren comprar los libros online? Ellos y ellas (entre las que me incluyo) tienen delante una gran oportunidad para mostrar su compromiso con los pequeños comercios en la que es su campaña más importante del año.

Amazon ya tiene el Prime Day.

La amenaza real de Amazon

No sé si este fue también tú caso, pero nunca en mi vida había leído tanto como en 2020. Consecuencia de estar más tiempo en casa, supongo, y también de necesitar hacer algo útil (relajante, pero útil) cuando no podíamos salir.

Parece que no fui la única. El número de libros creció exponencialmente durante la cuarentena. Según datos de la Federación de Gremios de Editores, el 72 % de las ventas se realizaron online: solo 6 de cada 100 se compraron en librerías físicas.

Como consecuencia, las librerías españolas tuvieron unas pérdidas del 22,55 % por el impacto de la crisis sanitaria. Ni siquiera el Sant Jordi pospuesto a julio (cada 23 de abril, venden el 10 % de la caja anual) les salvó el año.

¿A que no adivinas quién resistió bien la cuarentena?

Efectivamente, Amazon. El gigante del comercio electrónico registró casi la mitad de las ventas de libros en España. De hecho, la firma cerró el año con el doble de beneficios y unas ganancias de 21.331 millones de dólares.

Los inicios de la compañía están muy ligados a la venta de libros, pero es hora de que Amazon deje de ser el primer lugar en el que pensemos cuando queremos comprar nuestra próxima lectura. Aparte de todas las implicaciones medioambientales que eso tiene.

Segunda amenaza: los eBooks y los audiolibros

El libro en papel no ha muerto. Todavía.

En 2008, la Feria de Fráncfort recopiló la opinión de unos 1.000 editores de 30 países distintos y el resultado fue descorazonador para los que querrían seguir leyendo de manera tradicional por muchos años más: el libro digital ganaría al papel en diez años.

“Durante 15 siglos, el libro tradicional ha demostrado ser insuperable. Pero los libros digitales están reclamando su espacio y todo indica que llegará un momento en que lo digital superará al papel”, decía Paulo Coelho entonces.

Estamos a 2021 y eso aún no ha sucedido, y por ahora parece que están bastante lejos de desbancar a los libros impresos (representan solo el 5 % del total), pero nos dan una razón más para dejar de ir a las librerías.

Dice mucho que mi madre, lectora empedernida y usuaria asidua de la biblioteca de mi pueblo, use de vez en cuando el lector de libros electrónicos que tienen mis padres en casa. Los eBooks han entrado inevitablemente a formar parte de nuestra vida.

Y en la década de los 2010, han llegado para quedarse también los audiolibros, aunque no es una tecnología nueva: surgió con el invento del fonógrafo. Por muy raro que me siga pareciendo a mí, hay quien lee con los oídos. Incluso más que con los Kindle.

Pero para eso Amazon tiene Audible, no te preocupes.

Los eBooks y los audiolibros tienen la gran ventaja de ocupar poco espacio. Físico, claro. Pueden llegar a colapsar la memoria de tu smartphone o tablet. Pero no se escapan de otra problemática: la provocada por las descargas ilegales.

Y eso supone un debate moral.

Y un gran problema, no solo para las librerías, sino para los propios autores y autoras.

Sant Jordi

Bookshop y todostuslibros.com tienen la solución

En 2015, Amazon abrió su primera librería física en Seattle. Cuatro años después, ya contaba con 18 establecimientos por todo Estados Unidos, en ciudades como Nueva York, Washington D.C., Los Ángeles y Chicago.

“Claramente, sacarle parte de los superventas a los verdaderos libreros puede hacer mucho daño. Esperemos de verdad que no les salga bien”, confesaba a la BBC James Daunt, director gerente de Waterstones, la principal cadena de librerías británica.

Aunque las Amazon Books no han llegado a España, se han girado las tornas y son ahora las librerías de proximidad quienes contraatacan con sus propias tiendas online. Por ahora, de manera muy discreta, claro, y de la mano de iniciativas como Bookshop.

El pasado 12 de abril, la versión española (y catalana) de Bookshop abría sus puertas. Con ella, como ya ocurre con las tiendas en Estados Unidos y el Reino Unido, se quiere ayudar a los libreros y libreras de barrio y promover el comercio de proximidad.

Tan solo al entrar en su página web, puedes ver la cantidad que se ha generado para esas librerías independientes. Por cada libro que se compre a través de la página de una de las librerías adscritas, estas reciben una comisión del 25 %.

Incluso si compras un libro en Bookshop sin escoger tu librería de preferencia, la tienda online se compromete a invertir ese 25 % en un fondo común. Luego, este se reparte para todas las librerías que se hayan unido a su programa de afiliados.

Pero antes de Bookshop, los españoles y españolas ya tenían otra manera de comprar en librerías locales sin salir de casa. En octubre de 2020, todostuslibros.com dejaba de ser solo un buscador de establecimientos para convertirse también en una tienda online.

Detrás de este proyecto encontramos la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (CEGAL), quienes aseguran que el 100 % del dinero generado para la venta de un libro va a parar en manos del librero o librera.

En este caso, también debes elegir la librería (de entre las más de 700) en la que quieres comprar tu próxima lectura. Si lo prefieres, puedes buscar el libro en cuestión y navegar por el mapa para encontrar una donde esté disponible.

De Sant Jordi en adelante

Este 23 de abril, es solo el comienzo.

Si queremos ayudar al pequeño comercio, a los libreros y libreras de nuestro barrio, no podemos dejar de hacerlo cuando termine el Día del Libro. Nos necesitarán en Black Friday y en las próximas fiestas navideñas.

¡Buena lectura!