Cuando se trata de series televisivas basadas en hechos reales, no hay nada más impactante que saber que aquello que ves en pantalla (o como mínimo, parte de ello) pasó en la vida real.

Como espectador, es tu obligación ahondar (una excusa para leer artículos de la Wikipedia y rescatar antiguos vídeos de YouTube) para comparar y contrastar los hechos reales con la interpretación dramática que acabas de ver.

No hay ningún mejor ejemplo reciente que Pam & Tommy, una nueva serie que justo acaba de lanzarse en Hulu (Estados Unidos) y Disney+ (España, América Latina y el resto del mundo).

La serie está protagonizada por Lily James en el papel de la modelo y actriz Pamela Anderson, y por Sebastian Stan en el papel de Tommy Lee, su marido y fundador del grupo de metal Mötley Crüe.

La pareja acaparó todos los titulares en los años noventa cuando se filtró un vídeo sexual casero suyo sin consentimiento, un escándalo que hizo que todo el mundo hablara de ellos en ese momento y que sigue teniendo repercusión hoy en día.

La serie está basada principalmente en un artículo de Amanda Chicago Lewis publicado en la revista Rolling Stone en 2014, en el que se ahonda en la historia de la persona responsable de filtrar el vídeo (Rand Gauthier), así como cómo afecto en la carrera de la pareja.

Para Tommy Lee, elevó su estatus como rey del Rock and Roll, mientras que Anderson, por lo contrario, fue abochornada y ridiculizada.

Pam & Tommy narra esta historia y, habiendo visto los dos primeros episodios, pone de relieve cuestiones como la invasión de la intimidad, tildar de prostituta a las mujeres y la falta de responsabilidad legal ante estas cosas en los años noventa.

No me malinterpretes, sigue siendo muy chocante y escandaloso, pero bajo todas esas increíbles prótesis, las secuencias que muestran aturdimientos inducidos por las drogas y todos los desnudos, hay algo claro que los directores de la serie querían transmitir: la reacción del público y de la prensa de la época ante esta cinta fue francamente equivocada.

Dicho esto, hay una gran sombra que cierne sobre la propia serie. Han circulado rumores de que Anderson nunca dio su bendición para la realización de la serie, algo que el director de la serie, Craig Gillespie, abordó al hablar con RadioTimes, afirmando que el equipo formuló la serie para defender a Pamela, en lugar de avergonzarla.

"Lo que me reconfortó fue que sentí que realmente teníamos la oportunidad de cambiar la narrativa de esta historia, y mostrarla desde una perspectiva de la que la gente pueda aprender y crecer. Y sentí que los retratamos de una manera muy empática. Creo que los guionistas hicieron un buen trabajo con eso", aseguró Gillespie.

Anderson no ha hecho ningún comentario público sobre la serie, pero Entertainment Online sugiere que hay fuentes que afirman que ella encontró la producción "dolorosa".

Su amiga Courtney Love dejó muy claros sus sentimientos sobre la serie en un post de Facebook ahora ya eliminado. Además, la actriz principal Lily James, que se sometió a una transformación de tres horas para convertirse en la estrella de Hollywood, no consiguió contactar con Anderson pese a sus intentos.

Obviamente, Pam & Tommy no es la primera adaptación de un servicio de streaming sobre personas conocidas que recibe críticas. Uno de los pilares de Netflix desde hace muchos años es The Crown: una adaptación de ficción que habla sobre el reinado de la reina Isabel II y sus relaciones con la familia real.

Pam & Tommy

Los miembros de la Casa Real británica no se han pronunciado públicamente sobre sus representaciones, pero no todos son retratados de la mejor manera. The Times publicó un artículo en el que se afirmaba que el príncipe Guillermo no estaba contento con la representación de Carlos, al que se muestra reprendiendo verbalmente a Diana, y una supuesta fuente afirmaba que sentía que "sus padres están siendo explotados y presentados de forma falsa y simplista para ganar dinero".

Es probable que la próxima temporada suscite aún más controversia, ya que cubrirá la infame entrevista de Diana con Martin Bashir, a pesar de que la familia real está involucrada en una disputa muy pública sobre el programa.

The Times también ha informado de que Jemima Goldsmith (consultora de la serie y amiga íntima de la princesa Diana) abandonó el programa por la forma en que se estaba retratando a Diana. En una entrevista, declaró que esta "línea argumental en particular no sería contada necesariamente con el respeto o la compasión que yo esperaba".

El director de la serie The Crown, Peter Morgan, se ha mostrado abiertamente partidario de dar un carácter sensacionalista a la historia de la realeza e incluso ha admitido que se inventó algunas partes para hacer avanzar la trama.

Morgan también ha declarado que quería mostrar la verdadera complejidad de Diana como personaje, en un esfuerzo por honrar su legado. Sin embargo, su deseo de crear una pieza de televisión convincente con una trama digna de una maratón de series está aparentemente en desacuerdo con esta intención.

Pam & Tommy

Otra serie que ha provocado un discurso similar al de The Crown y Pam & Tommy es The People v. O.J. Simpson: American Crime Story (que se emitió originalmente en FX pero que ahora está disponible en Netflix, en todo el mundo).

Las familias de las víctimas de los asesinatos (Nicole Brown Simpson y Ron Goldman) condenaron a los creadores de la serie por no haberles consultado, por retratar los hechos de forma inexacta y por mostrar a Ron y Nicole únicamente como cadáveres, en lugar de profundizar en quiénes eran como personas.

Los directores de las series que tratan escándalos y acontecimientos de la vida real tienen que caminar por una línea muy fina. Aunque quieran ser sensibles con los temas en cuestión, también se enfrentan a las presiones de los presupuestos y los objetivos de los espectadores. Al final, cualquier buena intención original puede perderse, dejando en el camino a las personas reales representadas en estas historias.

Por muy buenas intenciones que tengan los guionistas, a veces es importante que nosotros, como espectadores, demos un paso atrás y nos preguntemos hasta qué punto el arte que estamos consumiendo está retratando la vida (o las vidas) en la que se basa, y en qué momento una serie elude su responsabilidad de ofrecer una narración fiel para centrarse más en ofrecer una historia atractiva, sin importar la verdad.

Artículo original publicado en Tech Advisor.