Cuando se confirmaba la invasión de Rusia a Ucrania el pasado 24 de febrero, gobiernos, empresas, marcas e individuos no tardaron en unirse al veto al país liderado por Vladimir Putin. Fue el caso de compañías tecnológicas como Google o Apple.

Desde entonces, los empresarios rusos han tenido que buscar alternativas para evitar el hundimiento de sus negocios. Hay una que ha llamado especialmente la atención y es la que tiene que ver con las salas de cines y las películas de Hollywood, sustituidas ahora por copias pirata.

La industria del cine estadounidense también ha decidido cortar cualquier relación con Rusia. Estudios con tan peso como Warner Bros., Sony o Paramount han dejado de enviar los últimos estrenos al país soviético y las salas han tenido que ingeniárselas.

La Asociación de Propietarios de Cines de Rusia emitió un comunicado para dejar clara su posición ante esta situación y criticar que estas sanciones podrían llevar al colapso del sector en el país, que no puede sostenerse solo con producciones nacionales.

Para evitar la caída del 80 % de ingresos que esta organización ha pronosticado, algunas salas han decidido recurrir a las copias pirata de películas como The Batman, descargadas ilegalmente a través de plataformas como BitTorrent.

Dicho organismo ha intentado desmarcarse de esta práctica ilegal, aunque se han mostrado comprensivos con la situación. Por ahora, los empresarios que han optado por la emisión ilegítima no se han encontrado con ningún impedimento ni sanción por infringir los derechos de autor.

Cabe recordar que The Batman ya puede verse en HBO Max, pero este servicio de Warner Bros., como otras plataformas de streaming como Netflix o Spotify, ha suspendido sus operaciones en Rusia para posicionarse a favor de Ucrania en la guerra.