Hace unas semanas que los cines han empezado a abrir de nuevo en España, aunque la experiencia tardará un poco a ser la misma que antes de que brotara la pandemia del coronavirus. Las medidas de distanciamiento social también han llegado a las salas.

Se hace necesario, por ejemplo, que haya butacas vacías entre espectadores, y que estos lleven mascarilla y se laven las manos con gel desinfectante antes de entrar. Teniendo todo esto y otros factores en cuenta, ¿merece la pena ir al cine?

Ir al cine en la era del distanciamiento social

Lo primero a tener en cuenta es que no todos los cines han abierto ya. La primera cadena en hacerlo fue Cinesa, pero con solo algunas salas repartidas por el territorio español. Poco a poco también lo han hecho otras, como Yelmo y Cines Renoir.

Por otro lado, debes evaluar qué estrenos tienes ganas de ver. La primera superproducción en llegar será Tenet, de Christopher Nolan, programada para el próximo 12 de agosto. Luego lo hará Mulan, el 21 de agosto. Habrá que ver si se cumple el calendario.

Una vez hayas comprobado que la película que quieres ver se proyectará en una sala de cine abierta cerca de ti, es importante pensar en la experiencia en general. Como decíamos, habrá que dejar butacas vacías entre espectador y espectador.

Eso, lógicamente, hará que haya menos entradas a la venta, así que recomendamos que las compres por adelantado por Internet si es posible. Además, es probable que tengas que hacer cola en la calle siguiendo el protocolo de distanciamiento.

Por suerte para aquellos que no entienden ir al cine sin palomitas, los cines siguen vendiendo, así como bebidas y refrescos. En cambio, no se puede vender ningún producto que no esté envasado (deberás traerte las gominolas de casa).

Cómo configurar un cine en casa

Si todas estas restricciones te parecen demasiado, quizás haya llegado la hora de empezar a pensar en crear tu propio cine en casa. Como sabrás, algunas películas han sido estrenadas en plataformas de streaming, así que podrás ver también filmes de este año.

Para traer la auténtica experiencia cinemática en casa, necesitarás hacerte con los dispositivos adecuados. En este sentido, tienes dos opciones: hacerte con una buena tele o apostar por un proyector. Te ayudamos a decidirte.

Cine en casa con televisor

Quienes ya tengan un buen televisor, o simplemente no quieran comprar otra, pueden traer el cine en casa simplemente añadiendo un sistema de sonido aparte que permita sumergirte completamente en la acción de la película.

Tu opción más económica (más o menos) es hacerte con un altavoz Bluetooth como el Bose SoundLink Revolve o la barra de sonido Denon DHT-S516H, que es algo más cara pero ofrece mejor calidad de sonido y una gran variedad de opciones de conectividad.

Algunas soundbars pueden recrear sonido envolvente, pero para una mejor experiencia deberás optar por un sistema de sonido envolvente de verdad. Normalmente suelen venir con 5 o 7 altavoces “satélite” y un subwoofer para los sonidos bajos.

Por otro lado, si prefieres un ecosistema inteligente, deberás optar por altavoces inteligentes como por ejemplo los dispositivos Amazon Fire. Si quieres la mejor calidad, deberás invertir en un sistema Dolby Atmos como la Sonos ARC, equiparable al de los cines.

Ahora bien, si no estás satisfecho con tu televisor actual, esta podría ser la mejor excusa para cambiarlo y comprar uno más grande. En la actualidad, prácticamente todos los televisores vienen con resolución 4K, así que la calidad está asegurada.

Eso no significa que los nuevos modelos no puedan reproducir vídeo Full-HD de Blu-rays, televisión en directo o servicios streaming, sino simplemente que también podrás reproducir contenido de YouTube, Netflix y otros servicios en altísima definición.

Uno de nuestros modelos preferidos es la Samsung Q80T, que ofrece una fantástica calidad de sonido y tiene un impresionante sistema de sonido (compatible con Dolby Atmos). Está disponible en varios tamaños, entre 49” y 85”.

Finalmente, necesitarás también un dispositivo con el que acceder a películas. Las Smart TV suelen venir con las apps de servicios streaming preinstaladas (aunque necesitarás suscripción), pero siempre puedes optar por conectar la TV a tu portátil.

Cine en casa con proyector

Si quieres recrear la experiencia de forma más auténtica, necesitarás una pantalla mucho más grande de la que puedes obtener con un televisor. En este sentido, te animamos a invertir en un proyector como alternativa.

Lo único que necesitarás es una pared vacía o cualquier otra superficie en la que puedas proyectar la película en cuestión. Obviamente, también puedes comprar una pantalla para proyector o simplemente usar una sábana blanca.

Dependerá del presupuesto que tengas el tipo de proyector que acabes comprando. Hoy en día puedes comprar proyectores LED mucho más pequeños que los modelos tradicionales y que suelen venir con baterías internas y con Android instalado.

Si quieres calidad 4K, deberás apostar por el Optoma UHD300X. Ahora bien, si tu presupuesto es algo más ajustado y no te importa el tipo de resolución, puedes encontrar modelos de Vankyo por menos de 150 €.

¿Has escogido un proyector que no puede reproducir contenido de un pendrive o una tarjeta SD? Entonces deberás conectarlo a otra fuente como un DVD o un portátil. En este sentido, lo más probable es que necesites un cable HDMI para duplicar la pantalla.

Así pues, ¿deberías ir al cine o invertir en un cine en casa?

Lógicamente, depende de tu presupuesto y de tus preferencias personales. Crear un cine casero no es barato, pero podrás usarlo para otros fines, como partidas de videojuegos, fiestas en casa o simplemente disfrutar de cualquier programa de televisión.

No hace falta que apuestes por el televisor o el proyector más caro del mercado y quizás con pequeños accesorios puedas disfrutar de una buena experiencia cinemática en casa, por lo menos mientras las medidas de distanciamiento social no se relajen.

Sabemos que ir al cine tampoco es nada barato, sobre todo si vas con toda la familia y le añades las palomitas y las bebidas. Quizás quieras esperar a septiembre, cuando deberían estrenarse (esperamos) las grandes películas del año, como Sin tiempo para morir.