El avance fundamental de esta tecnología se centra en el extremo receptor donde se requiere una recepción de muy alta velocidad y libre de errores para discernir y clasificar las múltiples longitudes de onda de las señales multiplexadas en el extremo emisor.

La nueva tecnología receptora se basa en una guía de onda óptica de 5 centímetros. Los investigadores han asegurado que el tamaño compacto de su guía de onda hace posible integrar la tecnología en otros componentes para la creación de representa una drástica reducción sobre las alternativas hasta ahora disponibles, que exigían 50 metros de fibra óptica especial y resultan inherentemente inestables, según ha explicado la organización Optical Society of America.

El sistema experimental creado por el grupo de investigadores está basado en un chip creado de calcogenos. “Se requiere este tipo de tecnología para alcanzar velocidades de terabit sobre un único canal”, señala Spiekman. “Esta tecnología es uno de los elementos que hará posible llegar a Ethernet terabit en el futuro”.

El grupo de investigadores responsables de este desarrollo ha estado liderado por Leif K. Oxenlowe, de la Universidad Técnica de Dinamarca. En la investigación también han participado científicos del Centro australiano Centre for Ultrahigh Bandwidth Devises for Optical Systems.

El descubrimiento ha tenido lugar cuando todavía Ethernet a 100 Gbps se encuentra en su primera infancia, aunque los expertos esperan que su uso vaya extendiéndose progresivamente en los próximos tres años.