La nueva metodología de trabajo de Toshiba para ensamblar sus portátiles se denomina HALT (High Accelerated Life Testing) y consiste en realizar una serie de pruebas que simulan el ciclo de vida de un ordenador portátil en condiciones de uso intensivas.

Entre otras pruebas, se somete a cambios de temperatura y ejercicios para comprobar su resistencia a impactos. De esta forma, el fabricante puede visualizar los puntos débiles en el diseño, como los puntos de soldadura, áreas de fijación o si hay un tornillo suelto y proceder a las mejoras necesarias en la placa base, la pantalla, teclado, así como todos sus chips.

El objetivo de esta nueva manera de trabajar con estos productos es disponer de diseños más fiables y resistentes, aumentando la calidad de los mismos. De este modo, el usuario dispondrá de un producto de mayor calidad, con un supuesto menor número de fallos, menos probabilidad de pérdida de datos, menos tiempo de inactividad y menos tiempo en la reparación. Por el momento, Toshiba ha aplicado esta metodología a los modelos Tecra A8-144 y A8-151. De hecho, su carcasa es 2,5 veces más robusta, los bordes de la pantalla han sido protegidos por una lámina metálica con material de absorción de golpes. Asimismo, las bisagras se han agrandado, lo que garantiza hasta 50.000 aperturas de pantalla.

Respecto a la placa base, ésta es hasta un 50 por ciento más resistente, con un 50 por ciento menos de flexión. Toshiba ha separado las piezas más importantes de los tornillos para evitar el efecto que su calentamiento pudiera producir en placas y circuitos impresos.