Los ordenadores han jugado un papel prioritario en la carrera espacial. En una industria donde se invierten miles de millones de euros todos los años, los fallos de cálculo pueden ser fatales. Los supercomputadores actuales seguirán ayudando al hombre en nuevas empresas espaciales como la llegada a Marte.

Ordenadores espaciales

Los astronautas reciben información en sus paseos espaciales a través de transmisiones de radio que transporta la voz de un compañero situado en la nave, estación o base terrestre. El proyecto WearSAT (whitechapel.me dia.mit.edu/people/schwartz /wearsat) del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), dirigido por Steven Schwartz, pretende aprovechar esta señal de radio para transmitir información más compleja y completa que la proporcionada por la voz. Con una red inalámbrica por radiofrecuencia se enviará información (textos, vídeos, diagramas, datos, etc.) además de voz, hasta el traje del astronauta, donde un computador los interpretará y los presentará a través de unos microvisores de cristal líquido cercanos a los ojos, especialmente diseñados.

El éxito del proyecto depende de que todos los elementos -computador, visor, receptor...- se puedan acoplar a los trajes actuales, ya que debido a su alto coste no se pueden diseñar y fabricar nuevos trajes con el sistema integrado. Se espera que en los próximos años se empiece a utilizar el sistema en los paseos espaciales, dotando a los astronautas de las ventajas de tener mucha más información a su disposición, tanto técnica como de seguridad, como se puede ver en la imagen, que representa un boceto de lo que mostrarán los visores de cristal líquido situados en el casco del traje espacial.

Cálculos marcianos

La llegada del hombre a Marte parece ser cuestión de tiempo y de dinero. Precisamente este último aspecto obliga a asegurar muy bien los cálculos matemáticos y el trazado de rutas posibles hasta el planeta rojo. Esto lo saben perfectamente los responsables de la sonda Mars Climate, que el 23 de septiembre de 1999 se estrelló contra la superficie del planeta desperdiciando 120 millones de euros (unos 20.000 millones de pesetas). La culpa no fue de un error en un cálculo complejo, simplemente se cambió en una de las distancias la unidad, de millas a kilómetros. Esto demuestra que hasta el fallo más simple puede tirar por tierra (o por Marte) años de trabajo, millones invertidos y, lo que sería más grave, poner en peligro la vida de los astronautas en un futuro vuelo tripulado.

Para evitar errores como éste o de cualquier otro tipo, en la llegada a Marte van a jugar un papel primordial los superordenadores. Uno de estos sistemas lo facilitará IBM a la universidad de Tejas (www. ibm.com/news/us/02.html, y estará formado por un IBM eServer Cluster 1600 con UNIX y dos eServer Cluster 1300 basados en Linux. Tres sistemas multiprocesador que trabajaran conjuntamente, entre otros proyectos, para ayudar al Centro de Investigación Espacial en los cálculos y predicciones necesarias para la planificación de un hipotético viaje a Marte. Otra de las tareas que desempeñarán los superordenadores será la simulación de misiones, antes de llevarlas a cabo, para que no se vuelva a repetir el fiasco de la Mars Climate.