La actualidad está llena de buenas noticias para Windows Phone, cuyo lanzamiento previsto para el próximo mes de octubre, sólo afronta los nubarrones procedentes de Nokia. El fabricante de móviles puede estar librando su última batalla y el terreno de juego será el mercado de los smartphones. Su gran apuesta: la gama Lumia de Windows Phone 8. Los analistas advierten de que si esta vez el fabricante no convence al mercado podemos asistir al próximo final de Nokia, tal cual la conocemos.

Teniendo en cuenta que las cifras de mercado de Windows Phone aún no suponen un gran respaldo  (mantiene una insignificante cuota del 3,5 por ciento, según IDC y del 3,2 por ciento, según Canalys), el futuro de la marca puede pender del impulso que puedan coger las ventas en los próximos meses.

Sin embargo, hay algunas buenas señales. Por ejemplo, Verizon, AT&T y T-Mobile ya han anunciado que apoyarán los nuevos Windows Phone 8, en cuanto lleguen al mercado. Para ellos, esta alternativa será muy práctica para hacer frente a las políticas comerciales de Apple.

Además, con la victoria de Apple sobre Samsung  con respecto a sus patentes, los fabricantes van a mirar más a Windows Phone, ya que Microsoft tiene un acuerdo con Apple para evitar cualquier demanda sobre patentes.

De este modo, el futuro de Microsoft y de sus Windows Phone no dependerá de un solo fabricante, así que Nokia afronta un mayor riesgo que la compañía de Redmon. Aunque es cierto que Nokia podría ser segregada o vendida si las cosas no mejoran, esto no tiene por qué ser una mala noticia para Microsoft, ya que incluso podría comprarla.

De hecho, los analistas recomiendan a la compañía que aproveche su incursión con su tablet Surface, para saltar con los dos pies en el mundo del hardware.