Okamoto señaló que la nueva generación de consolas de Sony tendrá una capacidad de procesamiento mil veces superior a la que actualmente desarrolla PlayStation 2, además de capacidades de Internet y otras funciones de red, cortesía de Linux. Y es que Sony ha de apostar fuerte si quiere seguir manteniendo el interés de los desarrolladores y consumidores ahora que cuenta con la competencia de Xbox de Microsoft y GameCube de Nintendo.

Una consola de 1000X permitiría a los juegos incorporar más elementos de procesamiento en tiempo real. Para ilustrar este potencial, Okamoto enseño a los asistentes una simulación que mostraba a una muchacha joven sentada en una pequeña isla, con peces nadando en el mar y focas a su alrededor. En la simulación, cada vez que un pez se asomaba a la superficie se transformaba en una foca y viceversa. En la demo también se podían apreciar más cambios, no sólo físicos. Un primer plano de la cara de la chica reflejaba un aluvión de emociones cambiantes. Algunos de estas modificaciones estaban controladas manualmente, pero otras eran automáticas, como parte de la programación que había configurado la personalidad de la muchacha.

Los avances en informática distribuida también podrían ser aplicados a PlayStation 3, según Okamoto. Si se utilizan procesadores basados en redes y se comparten diversas tareas a través de dichas redes, la informática distribuida podría incorporar esa potencia de 1000X a partir del año 2003. Okamoto también señaló, en un tono medio jocoso, que la biotecnología será aplicada a los videojuegos, “pero eso sucederá con el lanzamiento de PlayStation 6 o 7”.

Por otra parte, Okamoto confirmó que Sony planea añadir capacidades de Internet a la actual PlayStation 2, que en la actualidad dispone de cuatro canales: películas en DVD, CD audio y juegos de PlayStation 1 y 2. Según Okamoto, a lo largo de 2002 la consola incorporará capacidades de banda ancha.