Recientemente, Microsoft anunciaba la beta de su nuevo navegador, Explorer 9, y comunicaba que éste sólo podría correr en máquinas con los dos últimos sistemas operativos de la propia firma: Windows 7 y Windows Vista. Esta decisión, amparada en la idea de ofrecer la mejor experiencia posible al usuario, puede dejar fuera de la nueva versión a dos de cada tres usuarios Windows, dado que la cuota de mercado de estos dos sistemas operativos, sobre el total de sistemas Windows, apenas supera el 30 por ciento. Con los datos de Net Applications en la mano, más del 91 por ciento del mercado global de sistemas operativos pertenece a alguna versión de la plataforma Windows, desde las más recientes, Windows 7, que ya ha alcanzado un 17,1 por ciento de cuota global, a las más antiguas, como Windows 98, que todavía corre en un 0,06 por ciento de los PC instalados en el mundo.

La noticia positiva es que la cuota de mercado para Microsoft sigue en unos ratios más que saludables, pero lo cierto es que casi dos de cada tres ordenadores en el mundo siguen trabajando con Windows XP, lo que cierra la puerta a la nueva versión de su navegador, Explorer 9, recientemente presentada en su versión beta.

La idea de Microsoft parte de la premisa de que la experiencia del usuario con el nuevo navegador sobre las dos últimas revisiones de su sistema operativo es la más adecuada, y que no es posible extender el soporte a todas las plataformas anteriores sin penalizar las posibilidades para los nuevos usuarios, pero, en cambio, lo que provoca es que dos de cada tres usuarios Windows no puedan acceder al nuevo navegador, lo que podría mermar las posibilidades de crecimiento de esta nueva revisión, al menos, a corto plazo.

Fuera de las plataformas Windows, el siguiente sistema operativo es Mac OS X que, uniendo todas sus actualizaciones apenas roza el 5 por ciento. Por su parte, Linux y Java no consiguen llegar al 1 por ciento del total del mercado, menos de la mitad de la cuota de mercado que ya ha alcanzado Android.

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