Los teléfonos móviles han pasado a ser dispositivos inteligentes gracias a la incorporación de sistemas operativos cada vez más potentes y con mayores posibilidades. Desde los primeros dispositivos con Symbian, hasta el deseado iPhone, los móviles han incluido también sistemas Palm, Linux y Windows Mobile, buscando una estandarización. Conscientes de las posibilidades de añadir todo tipo de servicios en los sistemas móviles, los últimos en incorporarse a esta carrera son Google y Yahoo, con nuevas plataformas que prometen romper la barrera entre la informática de sobremesa y los servicios móviles.

Por norma general, antes de la compra de un teléfono móvil, son pocos los usuarios, ni tan siquiera la mayoría de profesionales, los que atienden al sistema operativo que instala el dispositivo. Y son muchos menos los que lo hacen cuando el dispositivo no es un teléfono inteligente. Pero la guerra en busca de un sistema operativo estándar es larga y, pese a que desde siempre se ha especulado con una posible fusión entre plataformas o de un predominio claro de un sistema sobre los demás, lo cierto es que pocas posiciones han variado desde hace más de diez años.

Esta pugna por el liderato ha generado que tanto los fabricantes de dispositivos como los desarrolladores de aplicaciones se decanten por uno u otro sistema y permanezcan fieles a la plataforma. En líneas generales, la elección de un sistema operativo por parte de un fabricante supone la definición de una estrategia clara, con unos objetivos determinados. Sin embargo, aunque la mayoría de ellos utilizan y desarrollan aplicaciones y dispositivos para una sola plataforma, podemos encontrarnos en el mercado con otros que integran indistintamente un sistema u otro dependiendo del dispositivo que estén diseñando.

Nokia y Sony Ericsson, por citar unos ejemplos, han hecho de la plataforma Symbian su bandera estratégica en el terreno de los sistemas operativos para sus teléfonos inteligentes. De hecho, el sistema S60 (la plataforma Symbian utilizada actualmente por Nokia en su exitosa Serie N), es en este momento el sistema operativo más utilizado a nivel mundial en el mercado de smartphones. Otros fabricantes, como es el caso de HP, HTC, Toshiba, Acer, Asus y recientemente Palm, se han decantado por Windows Mobile como plataforma de desarrollo. Los argumentos son los que clásicamente se atribuyen a cualquier producto Microsoft: compatibilidad, facilidad de uso, integración con los sistemas Windows para PC, gracias a una interfaz similar y la garantía de marca que supone Microsoft.

Symbian, específicamente para móviles

Sin duda, Symbian es el sistema para móviles que más se ha extendido desde su aparición. Son incontables los millones de dispositivos que integran o han integrado este sistema para su funcionamiento. Los cálculos no fallan y si para hacer las cuentas sumamos sólo los terminales desarrollados por Nokia, Motorola y Ericsson (después Sony Ericsson) podemos hacernos una idea de la magnitud con la que se ha disgregado este sistema por todo el mundo. Además, este sistema ha sido utilizado también por otros fabricantes, lo que hace que su presencia en el mercado haya aumentado aún más. 

Pero, ¿cuál es la verdadera ventaja de Symbian? Lo cierto es que su principal virtud, más allá de desarrollarse en el preciso momento en que se iniciaba una demanda masiva de dispositivos móviles y era necesario un sistema estandarizado, es la capacidad que tiene el sistema para adaptar e integrar todo tipo de aplicaciones que pueden ser programadas por diferentes desarrolladores. Symbian es un enorme cajón de sastre abierto que admite la integración de aplicaciones y que, como sistema operativo, ofrece las rutinas, los protocolos de comunicación, el control de archivos y los servicios para el correcto funcionamiento de estas aplicaciones.

Según la información que se recoge en la propia página web oficial del sistema, la tecnología del sistema operativo Symbian se ha diseñado teniendo en cuenta puntos clave como el poder proporcionar la energía, memoria y gestión de entrada y salida de recursos requeridos específicamente en los dispositivos móviles. También, supone una plataforma abierta, ésta es la clave, que aúna telecomunicaciones y los estándares globales de internet. El grupo de empresas que conforman Symbian se han comprometido también a proporcionar herramientas para desarrollar programas para dispositivos de comunicación móviles y ofrecer compatibilidad con la amplia variedad de redes inalámbricas. Estas dos últimas afirmaciones resultan fundamentales a la hora de pretender extender un sistema operativo.

Los usuarios de Symbian señalan como principal ventaja del sistema el hecho de que exista una amplia selección de aplicaciones disponibles para todo tipo de teléfonos móviles. Además, estas aplicaciones resultan variopintas, por lo que los usuarios pueden encontrar fácilmente en internet aplicaciones específicas para todo tipo de tareas.

Por su parte, los desarrolladores de aplicaciones para Symbian aseguran que el sistema facilita la estandarización de los protocolos, las interfaces y la gestión de los servicios para la integración de sus aplicaciones. Destacan también la compatibilidad con los estándares de conectividad y redes como Bluetooth, WiFi, GSM, GPRS, CDMA y WCDMA.

Windows Mobile, un gigante con pies de plomo

La extensión que puede alcanzar cualquier producto Microsoft es de sobra conocida. Sin embargo, en el terreno de la telefonía móvil y los dispositivos portátiles, Microsoft ha tenido que labrarse una reputación desde cero. Primero con la plataforma Windows CE en los Pocket PC en 1998 y después con Windows Mobile en 2003.

Lentamente, la compañía ha tenido que ir “convenciendo” a los fabricantes sobre las virtudes de su sistema operativo sobre los ya estandarizados Symbian o Palm OS, y así ha conseguido una importante cuota de mercado hoy en día. De este modo, Windows Mobile está integrado hoy en más de 150 dispositivos de comunicación móvil y su plataforma es la segunda más extendida en Europa.

Lo que Microsoft desarrolla con Windows Mobile 6, la última versión de su sistema operativo móvil, son nuevas características y herramientas en una plataforma que asegura flexibilidad, productividad y usabilidad. Esto se materializa en dispositivos que utilizan una interfaz que recuerda al Windows que estamos acostumbrados a ver en el PC, pero todo diseñado a medida de los terminales. Las piezas fundamentales del sistema son su compatibilidad con los estándares en cuanto a correos electrónicos, HTML, la suite Office y la gestión de la seguridad.

Como es lógico suponer de un producto Microsoft, su clave está en la integración y la compatibilidad con otras aplicaciones del fabricante. Así, integra una interfaz del programa Outlook que ahora soporta formato HTML y que permite a los usua