Para ello, ambas compañías invertirán cerca de 1.900 millones de dólares en la nueva factoría, que será operada por S-LCD, la joint venture de fabricación de LCD. S-LCD también operará en una factoría en Tangjeong, en Corea del Sur.

La inversión conjunta se destinará en bienes como maquinaria y otros sistemas. Samsung invertirá, de manera adicional, 900 millones de dólares y construirá el edificio de la fábrica. Ésta albergará la línea denominada de octava generación, con capacidad para fabricar paneles de hasta 2 x 2,5 metros, y que servirían para 8 pantallas de 46 pulgadas o bien 6 de 50 pulgadas.

Los planes para la factoría son producir en 2007 cerca de 50.000 paneles de octava generación al mes. Los dos fabricantes utilizarían estos paneles y venderían a terceros parte de la producción.

Esta medida se ha decidido llevar a cabo después de la fuerte demanda de las pantallas de LCD. De hecho, Samsung ha aumentado su cuota de mercado para alcanzar los 48 millones de unidades, 4 millones más de las unidades previstas. Este fabricante, en el segundo trimestre de este año consiguió unas ventas cuatro veces superior a las del mismo periodo del pasado año.