El efecto iPhone que Apple consiguió incluso desde la primera versión del dispositivo ha hecho que otros fabricantes de telefonía traten de seguir, de alguna forma, su estela, desarrollando dispositivos con similares características.

El último caso es el del modelo i900 de Samsung, conocido como Omnia. Se trata de un terminal muy similar a la propuesta de Apple (desde el punto de vista estético), pero que a nivel interno tiene un gran número de diferencias.

La carcasa está basada en plásticos duros (negro metalizado en la parte inferior y varios tonos de grises en la zona de la pantalla). Con el mismo concepto minimalista del iPhone 3G, el Omnia únicamente dispone de los dos botones para usar el teléfono (aceptar y cancelar una llamada), además de un botón en la parte central que sirve, además de para seleccionar menús, como puntero de ratón para la interfaz gráfica del sistema. El altavoz está situado en la zona superior de la pantalla (justo en el centro), mientras que en el lateral derecho nos encontramos con los controladores para subir y bajar el volumen (tanto de una conversación telefónica como del propio sistema), y otro para acceder a la cámara fotográfica, de la que hablaremos con posterioridad. Por su parte, en el lateral izquierdo cuenta con el alimentador de la batería (con la clavija propietaria de Samsung), y una ranura Kensington que nos permite amarrar el terminal de forma segura. Por su parte, el extremo superior dispone de un botón para encender el equipo, así como una hendidura para realizar un borrado completo del producto (reset).

En cuanto a la movilidad del terminal se refiere, lo cierto es que, si lo comparamos con el iPhone de Apple, el Omnia pierde ligeramente la partida, sobre todo por sus medidas (11,2 x 5,7 x 1,2 centímetros), ya que, en cuanto al peso, ambos productos se mueven en la misma categoría (el Omnia se queda en 122 gramos). 

samsung omniPor otra parte, la pantalla del Omnia es algo más pequeña que la del iPhone, quedándose en 3,2 pulgadas. Sin embargo, donde más se nota la diferencia (además de en el nivel de brillo, donde el Omnia queda muy por detrás) es en la capacidad de resolución, donde Apple gana claramente la partida a Samsung, ya que este último se queda en los 240 x 400 puntos por pulgada, mientras que el iPhone eleva esta medida hasta los 480 x 320 puntos. Además, el sistema táctil del iPhone está mucho más logrado, lo que aporta una experiencia de uso más satisfactoria, mientras que, en el caso del Omnia, en ocasiones no responde todo lo bien cabría esperar.

Una de las principales diferencias entre ambos terminales es su apuesta en cuanto al sistema operativo, ya que, si bien el iPhone integra una versión aligerada de Mac OS X, Omnia apuesta por Windows Mobile 6.1 Professional, una alternativa con solidez y experiencia dentro del mercado. Sin embargo, aunque se base en Windows Mobile, con el fin de mejorar la experiencia de uso, los ingenieros de Samsung han optado por incluir la interfaz TouchWiz, que se acopla perfectamente por encima de la capa de Windows Mobile y le aporta una gran riqueza visual al sistema operativo de Microsoft (con iconos muy intuitivos y con colores llamativos), además de agrandar las fuentes de las ventanas y adaptando los menús, de tal forma haciéndolos mucho más sencillos de gestionar que cualquier dispositivo tradicional basado en Windows Mobile. Con el fin de adaptarse al uso del cliente, el dispositivo cuenta con un sensor de posición que detecta si la pantalla está en horizontal o vertical, con el fin de adaptar las imágenes a cada situación.

Igualmente, la pantalla de inicio (o escritorio), también está completamente rediseñada, de tal forma que, una vez encendemos el terminal, obtenemos un aspecto muy similar a un escritorio basado en Windows Vista (con widgets de la previsión meteorológica, el reloj o los mensajes, por ejemplo). Además de esto existe una barra lateral en la parte izquierda que contiene diferentes iconos que nos permiten acceder de forma directa a diferentes funciones del terminal, como el perfil de sonido o activar las funciones inalámbricas, entre otras. Para ello es necesario arrastrar el icono correspondiente al escritorio, con el fin de activarlo y que sea funcional. Se trata de un método algo menos directo e intuitivo que el incorporado en el iPhone 3G, lo que reduce algo la experiencia de uso, donde gana por goleada el dispositivo de Apple. Sin embargo, una vez que nos acostumbramos a él, resulta igualmente efectivo.

Una de las características donde el Omnia es superior al iPhone 3G es en la cámara de fotos integrada, ya que, en primer lugar, la resolución del sensor es mucho mayor en el modelo de Samsung que en el de Apple (5 megapíxeles contra 2, respectivamente). Además de esto, la calidad de las capturas obtenidas es mucho más interesante en el primero que en el segundo, ya que los resultados obtenidos con el i900 son más enfocadas, brillantes y con mayor detalle que con el iPhone 3G. Gracias a que ambos modelos cuentan con chip GPS, en los dos casos es posible beneficiarse de las geoetiquetas, algo que, si bien ahora no parece excesivamente interesante, abre la puerta a un gran número de aplicaciones a corto plazo, por lo que sí nos parece importante su integración. Pero, además de que Samsung haya ganado la partida en la cámara posterior, también hace lo propio en la parte frontal, puesto que el i900 cuenta con un sensor justo en la parte superior de la pantalla que nos permite realizar videoconferencias, algo con lo que no cuenta el modelo de Apple.

La autonomía es otro de los aspectos donde Samsung muestra su superioridad, puesto que en un uso intensivo del producto su batería aguanta casi dos días sin problemas (alcanzando los 4 días en uso medio).

Un aspecto importante, en el que ambos fabricantes coinciden es en eliminar toda presencia de punteros para la navegación y selección de menús, para pasar a manejar el dispositivo con un único dedo. Para ello se necesitan iconos de menú grandes, que permitan al usuario seleccionar, simplemente con el dedo las diferentes opciones, algo que ambos fabricantes han desarrollado en los sistemas operativos, aunque en el caso de Samsung, debido a que Windows Mobile está pensado para manejarlo con puntero, ha supuesto un esfuerzo adicional, pero se siguen conservando bastantes menús originales del sistema operativo de Microsoft (algo que llega a reducir la satisfacción del cliente, en este terminal en concreto, puesto que no incluye este puntero).

Por otra parte, a nivel de conectividad sí gana claramente la partida el modelo de Samsung, puesto que cuenta con todo tipo de ventajas y facilidades en este sentido. En primer lugar, en cuanto a los aspectos comunes con el iPhone 3G, Omnia es un terminal totalmente compatible con redes 3G, algo que, hoy en día, es vital, sobre todo cuando hablamos de dispositivos de carácter profesional, y donde el acceso a internet o la recepción del correo en tiempo real (push e-mail), entre otras, son características bastante valoradas. Como decíamos anteriormente,