USB 3.0 ya está aquí y poco a poco van apareciendo los primeros productos que cuentan con este nuevo estándar. Nos adentramos en los beneficios reales de estos discos duros y cómo evitar algunos problemas cuando compremos estos productos de próxima generación.

Cuando se sienta enfrente de su PC, esperando a que algo se transfiera desde su dispositivo de almacenamiento portátil, los segundos se convierten, en muchas ocasiones, en interminables minutos. Y los minutos, en horas. Hacer un backup con productos con USB 2.0 parece algo muy lento, por lo que incluso muchos usuarios declinan hacer esta tarea tan fundamental para la seguridad de sus datos y el buen funcionamiento de su sistema.

En estos escenarios de transferencia de información es donde el nuevo estándar USB 3.0, también conocido como SuperSpeed, y su teórica velocidad de transferencia de hasta 5 gigabits por segundo (según promete el USB-IF, el USB Implementers Forum) cambiarán a mejor la vida del usuario. Si las pruebas que la edición americana de PC World ha llevado a cabo de cuatro nuevos discos duros USB 3.0 de Buffalo Technology, Iomega, Seagate y Western Digital son representativos, el cambio promete ser dramático.primeros discos usb 3.0

La impresionante velocidad que se alcanza con USB 3.0 es su razón de ser primaria, pero gran parte de su potencial es su compatibilidad con productos USB 2.0, la anterior versión del estándar. Eso sí, se necesita un nuevo cable y un nuevo adaptador (o que la placa madre tenga, de serie, soporte para USB 3.0) para alcanzar el rendimiento de la tercera versión de este estándar. En cualquier caso, se puede seguir utilizando un dispositivo USB 3.0 en un puerto USB 2.0 y alcanzar el rendimiento de la segunda versión. También se podrán utilizar productos USB 2.0 en puertos USB 3.0, aunque no notaremos este incremento de velocidad.

La tecnología que está tras USB 3.0 se parece mucho más a PCI Express que a USB 2.0. La compatibilidad con versiones anteriores viene dada por el diseño inteligente que se ha hecho del conector y por un bus dual. Los diseñadores han añadido cuatro líneas de información y un cable para las nuevas señales USB 3.0, además de mantener el actual par de líneas de datos que se utiliza en los dispositivos USB 2.0. Las dos tecnologías comparten la energía y los cables, pero están separadas.

Así pues, el conector USB 3.0 se ha diseñado con una serie de modificaciones que se ajustan a estas líneas de información extras. Si examinamos el interior de un puerto USB 3.0 del tipo A con su tradicional forma rectangular, veremos que comparten el mismo tamaño que un puerto USB 2.0.

Este cable puede parecer un USB 2.0, pero está diseñado para la tercera versión del estándar. Sin embargo, el puerto también tiene cinco pequeños contactos adicionales para las nuevas líneas USB 3.0. Cuando se conecta a un conector 2.0, utiliza los cuatros contactos originales; cuando se conecta a un conector 3.0, utiliza los otros cinco. Dado que las placas madres y los PC se venden con puertos USB 2.0 y 3.0, su plástico aislante (para permitir distinguirlo) debe ser azul brillante en los puertos USB 3.0 y negro en los puertos USB 2.0. En los puertos tipo B y mini conectores también se pueden observar diferencias similares.

Otro beneficio potencial de USB 3.0 es que está diseñado para consumir un tercio de la energía que necesita su antecesor. Los creadores han conseguido esta marca reduciendo algunos de los requerimientos de mantenimiento de USB. Con USB 3.0, la interfaz transmite los datos sólo al enlace y al dispositivo que necesita dicha información, lo que permite al resto de productos permanecer en un estado de bajo consumo cuando no se necesita que estén operativos. Este cambio afecta sólo al bus USB, no a la energía que los periféricos USB exigen para sus propias operaciones, aunque lo cierto es que poder realizar sus tareas de manera más rápida también signifique un menor consumo energético.

Así pues, la revolución USB 3.0 está llegando y cada vez se venden más productos certificados como SuperSpeed USB 3.0, lo que incluye controladores, tarjetas adaptadoras, placas madre (de Asus, Gigabyte, Intel y otros) y discos duros. Sin embargo, el cambio no será automático. Según In-Stat Research, será en 2013 cuando más de uno de cada cuatro productos USB soporten este nuevo estándar.

Esta lenta transición no es particularmente sorprendente, si tenemos en cuenta que aún no se han anunciado periféricos y dispositivos de electrónica de consumo. Algunos productos, como teclados y ratones, no se beneficiarán del incremento de rendimiento que aporta USB 3.0. Otros, como cámaras digitales y grabadores de vídeo, sí, aunque no se espera que hasta el próximo año empiecen a incorporar este estándar.

Mayor rendimiento primeros discos usb 3.0

La teórica mejora en las transferencias que ofrece USB 3.0 es realmente notable: un salto diez veces mayor hasta los 5 Gbps sobre el actual USB 2.0, que alcanza unas velocidades máximas teóricas de 480 Mbps.

Pero, ¿cómo se comporta USB 3.0 en el mundo real? Pues bastante bien, según lo que parece.

Para determinar la veracidad de las promesas que hace el USB-IF, hemos puesto en marcha cuatro unidades SuperSpeed USB 3.0 en nuestras pruebas, que incluyen tandas de operaciones en una larga cantidad de pequeños archivos, transferencia de archivos muy pesados y un escaneo de virus que hace especial hincapié en la velocidad del disco duro. Tres modelos eran unidades externas de 3,5 pulgadas para sobremesa: DriveStation USB 3.0 HD-HXU3, de Buffalo; eGo Desktop USB 3.0 de Iomega; y My Book 3.0, de Western Digital. La cuarta unidad es BlackArmor PS 110 de Seagate, una unidad portátil de 2,5 pulgadas.

Tres unidades venían formateadas con el sistema de archivos NTFS, que es más eficiente que el FAT32 en el que venía formateada la unidad de Buffalo (el único beneficio de FAT32 es que tanto los PC como los Mac pueden leer y escribir en la unidad). Afortunadamente, Buffalo ofrece la opción de reformatear el disco a NTFS, algo que hicimos, por lo que nuestras cuatro pruebas muestran estos resultados.

En las pruebas llevadas