Apenas se cumple un mes desde que se presentara la plataforma Spider de AMD y hemos querido poner a prueba el rendimiento que es capaz de ofrecer un sistema, para lo que debe contar con los tres componentes que forman su columna vertebral: procesador Phenom, placa base con chipset AMD 7-Series y tarjeta gráfica ATI Radeon de la serie HD 3800.

El primero de los componentes es, concretamente, la CPU Phenom 9500 a 2,2 GHz, un modelo Quad Core nativo con memoria caché L3 compartida y soporte de módulos de memoria DDR2 a 1.066 MHz. Para acoger al sistema es necesario una placa base de nueva generación que lleve integrado el chipset AMD 7-Series, en cuyo caso se trata de la placa Gigabyte GA-MA790FX-DQ6 con zócalo AM2+ para dar cabida al procesador de AMD.

Rendimiento WorldBench

En primer lugar, una vez configurado el sistema debidamente para poder conseguir los mejores resultados, procedemos a ejecutar las pruebas basadas en el Worldbench 6 Beta2 con el fin de simular el trabajo en la vida real de un equipo. En este punto, obtuvimos un índice de 96 con la configuración que traía el equipo por defecto. Con el fin de obtener conclusiones sobre el incremento de puntuación que es posible obtener al llevar a cabo una serie de cambios, ejecutamos las mismas pruebas incrementando la memoria del sistema hasta los 4 GB con módulos DDR2 de 1.066 MHz, con lo que ocupamos los cuatro bancos disponibles. También situamos una segunda tarjeta gráfica ATI Radeon HD3850 de 256 MB en modo CrossFire con la primera, con el fin de contabilizar las mejoras que es posible obtener a nivel de gráficos. Más adelante hablamos sobre las conclusiones en este apartado, cuyos resultados es posible contrastar en la tabla de rendimiento con gráficas, para apreciar la diferencia de rendimiento entre ambas plataformas. En este punto, el sistema consiguió incrementar el índice Worldbench hasta 99, tres décimas por encima de los primeros resultados, lo que indica que, a pesar de duplicar la potencia gráfica y añadir dos nuevos módulos de memoria de 1 GB cada uno a la plataforma Spider, económicamente los resultados no compensan como cabría esperar, obteniendo un incremento que apenas es destacable con gráficos 2D, codificación de audio y vídeo, así como entornos multitarea y ofimáticos. 

Menos vatios de los habituales

Además del rendimiento, AMD hace especial hincapié en que los sistemas basados en la nueva plataforma ofrecen una eficiencia energética muy superior a los equipos habituales. Así pues, nos centramos en observar durante toda la batería de pruebas la temperatura del chip, la del sistema en su conjunto y el consumo energético durante su funcionamiento. El microprocesador Phenom 9500 presenta un consumo medio de 95 vatios, que sumado al sistema en su conjunto se encuentra en torno a los 274 vatios. A pleno rendimiento y mientras efectuábamos las modificaciones con la herramienta Overdrive es posible alcanzar valores máximos de 340W. Al habilitar la característica Cool´N´Quiet de AMD conseguimos rebajar el valor hasta los 176W, siempre que los núcleos de los procesadores no se encuentren al cien por cien de funcionamiento.

En lo que respecta a temperatura de trabajo y emisión de ruido, se ha llevado a cabo un excelente trabajo al acoplar al procesador Phenom un ventilador pasivo modelo Akasa AK876 de bajo ruido, que asegura la máxima absorción de calor mediante los tres conductos de aluminio, sus láminas y el ventilador de 80 mm que puede girar a una velocidad de 2.500 revoluciones por minuto como máximo. La caja utilizada de formato gran torre ATX, modelo AplusCase Diablo, presenta en su frontal un ventilador de 250 mm, suficiente para que la temperatura de trabajo del sistema resulte ideal. De forma adicional, es posible añadir un ventilador trasero de 120 milímetros y uno lateral de 330 milímetros, aunque en este caso no venían contemplados. Internamente, la carcasa es amplia, con 12 bahías en total para la ampliación, 5 de 5,25 pulgadas, 1 de 3,5 externa y 6 internas. Sus ranuras de expansión pueden ser 7, con lo que las placas más exigentes también tienen cabida. Se trata de un ejemplo claro de hasta qué punto es posible optimizar los niveles de refrigeración e intensidad sonora emitida. 

Nota alta para el overclocking de Phenom

Como ya adelantábamos en el número del mes pasado, en un reportaje a fondo sobre la plataforma Spider, AMD brinda la posibilidad de utilizar herramientas como Overdrive para incrementar la potencia del sistema. Overdrive interviene directamente sobre el procesador, bajo una interfaz Windows tremendamente intuitiva, sin necesidad de correr riesgos al manipular la BIOS, de forma que fácilmente es posible regresar a un estado anterior del sistema cuando comienza a comportarse de forma inestable. Se trata de una herramienta muy gráfica, con dos modos diferentes de manejar la aplicación, en perfil novel, o bien, en modo avanzado. Con este último es posible intervenir en el poder multiplicador y voltaje para variar la frecuencia de reloj de cada uno de los cuatro núcleos del procesador. Ofrece información de la velocidad de la CPU, tiempos de la memoria, capacidad de la misma, velocidad de enlace HyperTransport y otra información relacionada con el sistema. En nuestro caso particular, elevamos de forma progresiva cada parámetro y comprobamos que el equipo se mantenía estable antes de volver a incrementar la velocidad. Conseguimos aumentar hasta 425 MHz, cifra a partir de la cual el equipo comenzaba a colgarse o a comportarse de manera inestable. Ejecutando el juego “Call of Juarez” a la resolución de 1.920 x 1.200 puntos por pulgada obtuvimos un valor de 14,6 frames por segundo, frente a los 14,1 sin overclocking activado, lo cual implica un aumento de ni tan siquiera un cuadro por segundo, insignificante para cualquier entorno de juegos. Donde realmente se aprecia es manejando aplicaciones intensas que utilicen la GPU. Con 3DMark, por ejemplo, conseguimos un incremento adicional en la puntuación de 3.400 puntos (a 1.920 x 1.200 puntos por pulgada), en las pruebas que realizamos dentro del laboratorio que AMD realizó para poder analizar el rendimiento de sus máquinas, lo cual es bastante significativo. Durante estas pruebas de overclocking la temperatura máxima que llegó a mostrar la BIOS fue de 59 grados, con lo que es de suponer que la herramienta OverDrive también limita en función de no superar las temperaturas extremas. 

Sufre ante soluciones nVidia

En la tabla es posible apreciar de manera clara las diferencias existentes entre la nueva plataforma HD 3800 y un modelo GeForce 8600 GTS con 256 MB de memoria de nVidia. En líneas generales, y bajo cualquier juego de última generación con resoluciones altas y Direct X 10, el rendimiento de una sola tarjeta Radeon HD 3850 se encuentra ligeramente por encima de la Geforce 8600 GTS