El panorama multimedia está ya definitivamente introducido en la informática personal y una buena muestra de ello lo constituyen las presentaciones multimedia.

Hablar de presentaciones multimedia está de vigente actualidad, pero tiene algo de discordante cara a un futuro a medio plazo. Hacemos esta afirmación bajo el convencimiento de que, más bien pronto que tarde, todos los programas de presentaciones serán un caso particular de aplicaciones multimedia de autor. Convergen, por tanto, tres áreas actualmente algo dispersas: los programas de autor (no directamente enfocados al mundo de las presentaciones, pero con muchas prestaciones comunes); los programas de presentaciones clásicos (cada día más multimedia) y, por último, las aplicaciones fundamentalmente enfocadas a presentaciones multimedia en sí (cada día más potentes en el apartado del diseño y organización de lo que entenderíamos por las presentaciones clásicas).

Echaremos, por tanto, un vistazo al panorama de estas últimas, con la seguridad de que nos darán la pauta de lo que serán los programas de presentaciones en un futuro próximo. En un pasado artículo (véase PC World nº 103, Octubre 1994) ya habíamos realizado una comparativa de los programas de presentaciones clásicos, por llamarlos de alguna forma diferencial. Si toma la funcionalidad de aquellos y el potencial multimedia de los aquí analizados llegará, creemos que sin lugar a dudas, a hacerse una correcta composición de lugar de los que en el futuro será un lugar común de encuentro.

A riesgo de no ser completos, vamos a aventurarnos a definir lo que debería contemplar un paquete de presentaciones multimedia y qué, en su caso, deberíamos esperar en un futuro próximo. Desde luego, el mundo multimedia implica interactividad ampliada, sonidos, animaciones y vídeo. La cuestión estaría en definir cuánto de cada y en qué formatos. Así, las animaciones no son novedosas, pero sí el que vayan acompañadas de secuenciaciones etiquetadas, poder parar y reanudar, etc; los formatos FLI y FLC de Autodesk son los ejemplos más comunes. El vídeo puede ser en diversos formatos, típicamente los de Microsoft (AVI) y QuickTime (MOV); pero cabe esperar la implantación del vídeo disco interactivo (CD-i). Los sonidos deberán ser reproducidos en una tarjeta de sonido, no restringirse al altavoz, sus formatos más comunes serán WAV (para voces) y MIDI (para música), además de poder reproducir cortes de discos compactos musicales. Y así sucesivamente.

Con estas premisas y la referencia a nuestro anterior artículo acerca de programas de presentaciones, ya tenemos suficiente para comenzar a ver que dan de sí los productos analizados: Asymetrix Compel 1.0a, BYG Systems TX Kreatoor 1.0 y Gold Disk Astound for Windows 2.0. Desafortunadamente, hay una concurrencia incómoda en todos ellos: no están traducidos al castellano.

Lo esencial de multimedia

Durante una presentación se emplearán elementos multimedia no como foco principal del suceso, tal como acontece en una enciclopedia interactiva, sino más bien como apoyo o ilustración de nuestra dialéctica. Así pues, los elementos multimedia no son valorables en tanto en cuanto a su potencia informativa per se, pero sí lo son como refuerzo de una secuencia lógica (no necesariamente y, en ocasiones, no recomendablemente secuencial) de una exposición oral con apoyo tradicional en textos e ilustraciones.

Durante la elaboración de una presentación, estudiaremos la información que deseamos trasmitir y por medio de breves mensajes y cuñas gráficas (en el caso más tradicional), trataremos de llamar la atención de la audiencia. Un programa de presentaciones multimedia se diferenciará de uno de presentaciones tradicional en la capacidad y, sobre todo, en la facilidad con que los elementos sonoros, animaciones y vídeos pueden acompañar, y ésto de acompañar es típicamente fundamental, la exposición de un orador.

Naturalmente, hablar de multimedia nos lleva a presuponer que hay unos mínimos elementos de los que deberemos disponer y poder ser gobernados a conveniencia. Durante una presentación deberían poder ser incluidos los siguientes elementos:

* Sonidos en las entradas y salidas de las diapositivas, normalmente acompañando a los efectos de transición (ahí serán adecuados archivos de sonido digitalizado tipo WAV).

* Música de fondo que puede acompañar una secuenciación de elementos a resaltar, aunque no sea conveniente hacer excesivamente importante dicha faceta, con el fin de no distraer la atención del foco central de la exposición hablada (ahí entrarían archivos MIDI, en el caso más habitual, o acceso directo a secuencias o cortes de Compact Disk de audio).

* El vídeo puede ser un elemento fundamental en pequeñas cuñas (hoy en día, se debe pensar en secuencias AVI de Vídeo for Windows o MOV de QuickTime). Muy probablemente, la extensión del vídeo interactivo (CD-i), dará una nueva dimensión a este apartado. Otro aspecto a tener en cuenta es el de los tipos de compresión soportados, los de Intel Indeo, Cinepak, Motion JPEG y MPEG son los más extendidos actualmente.

* Las animaciones servirán fundamentalmente para romper la monotonía de textos estático en pantalla o para ilustrar esquemas (los formatos de archivo más comunes serán FLI y FLC de Autodesk y, en muchas ocasiones, animaciones en formato propio de diversos programas no estandarizados). Muchos de los programas no hacen distinción funcional entre vídeo y animación, algo que conceptualmente nos parece poco acertado.

Por supuesto, cabe mucho más, pero lo esencial, creemos, es lo descrito y una buena conjunción de esos elementos básicos multimedia, junto con diagramas, efectos de transición, enlaces entre diapositivas o diversas presentaciones, acceder a programas externos momentáneamente e inserción de elementos OLE, nos dan un potencial que parece más que adecuado en la generalidad de los casos.

¿Por dónde empezar?

Un programa de presentaciones multimedia es, ante todo, una aplicación para generar diapositivas, ordenarlas y facilitar la exposición durante una presentación. Así, por tanto, deberemos ver que dan de sí al respecto, no debiendo distraernos la faceta multimedia del trabajo habitual de diseño y creación de hiperenlaces y navegación a través de la presentación tradicional.

Tanto Asymetrix Compel como Gold Disk Astound presentan una misma estrategia de creación de diapositivas y, por ende, de presentaciones. Normalmente nos basaremos en plantillas, aunque no sea absolutamente imperativo hacerlo, de forma que nos proporcionen una base para inserción de elementos (sean o no multimedia) para diversos tipos de mensajes a transmitir, por ejemplo el título, un esquema de opciones, gráficos, etc. Además nos aportan un fondo coherente en todas ellas y pueden ser retocadas (y también creadas otras) a nuestra conveniencia. Compel nos proporciona un total de 11, mientras que Astound dispone de 16.

Para su ejecución, Astound es capaz de generar archivos autoejecutables, de manera que se inserten en él los elementos multimedia, los bitmaps, texturas e incluso las fuentes TrueType. De esta forma, se garantizará que no haya problemas desagradables en el momento de su presentación en otro sistema. Para distribuirlo, es posible crear múltiples archivos que no ocupen más que la capacidad de un disquete.

Compel se comporta de modo parecido, pero no llega a crear verdaderos ejecutables, por lo que siempre hemos de usar el reproductor (un ejecutable de mucho menor tamaño que el programa completo). Igualmente puede llevar insertados todos los elementos de la presentación (incluidos los multimedia, pero no las fuentes TrueType) y fraccionarse en archivos pequeños para distribución en disquetes. Como extra, el programa ejecutor (CompelShow) muestra una barra de botones de comando, que permite tener un control muy exacto