Este nuevo estándar mejorará el 802.11g actual (que alcanza como máximo 54 Mpbs de velocidad), elevando esta cifra hasta los 270 Mbps (600 Mbps en los mejores casos, cuando se utilicen niveles de compresión). Uno de los principales artífices del aumento de velocidad es la utilización de la tecnología MIMO (Multiple input multiple outputs, múltiples entradas, múltiples salidas), que, además de aumentar los canales de transporte de comunicación, los optimiza, ya que utiliza dinámicamente más o menos vías de envío o recepción, ajustándose a las necesidades de cada momento.

Otra de las ventajas que traerá consigo la nueva norma es capacidad para negociar las velocidades de transferencia en función de cada dispositivo de la red; es decir, que si dentro de un entorno 802.11n contamos con varios clientes certificados para estándares anteriores (norma b o g), cada uno de ellos podrá negociar la velocidad de transferencia (11 y 54 Mbps, respectivamente) dinámicamente, sin necesidad de penalizar al resto del vecindario inalámbrico (cosa que sí ocurre con la norma 802.11g actual).

Por otra parte, los nuevos productos cuentan con chips y antenas bastante más poderosas, lo que extiende la zona de cobertura actual (llegando a triplicarla en los mejores casos).

En cuanto a los nuevos productos de Linksys, en primer término se van a comercializar los productos dirigidos al mercado de consumo. Entre ellos se cuenta el gateway WAG300N, un router denominado WRT300N y un adaptador PCMCIA para ordenador portátil, el WPC300N. Por su parte, el resto de productos para el mercado de la PYME estarán disponibles en la segunda mitad del año. Tanto los tres productos que se comercializan ahora como los venideros, son compatibles con ADSL2+ (y con los previos estándares que confluyen actualmente en el mercado), pudiendo canalizar la alta velocidad que ofrece esta tecnología.