En su filosofía, el fabricante publicita su sistema operativo como una pieza más del concepto que denomina Nterprise, un conjunto de aplicaciones y tecnología que conforman la base sobre la que las organizaciones pueden construir su sistema de información y proceso. Eso sí, la pieza clave, ya que NetWare 6.5 se plantea como la almagama de esta suite. No todas las herramientas que conforman Nterprise se incluyen con el CD-ROM de la versión 6.5 y disponer de ellas obliga a su adquisición independiente. Sí se incluyen aquellas que pueden servir como punto de arranque y despliegue del marco corporativo que define Nterprise. La nomenclatura asignada a la revisión deja clara la continuidad que representa respecto a su antecesora, y no cabe esperar espectaculares cambios en lo que a rendimientos y nuevas funcionalidades se refiere. Sin embargo, desgranar las novedades y mejoras que se han incorporado en esta versión sería largo para el espacio disponible en este artículo.

En el apartado de archivo y almacenamiento, esta revisión sale muy bien dotada. Se ha mejorado el soporte para el protocolo CIF, introducido ya en la edición anterior, que permite soportar el trato de archivos de los equipos clientes de manera nativa, siendo los usuarios Microsoft quienes más se han beneficiado de estas mejoras. No obstante, sobre este aspecto resalta por sí misma la inclusión de soporte para iSCI. Un protocolo que está llamado a cambiar la actitud que hasta ahora se mantiene con el almacenamiento en red. Con este protocolo, las unidades de almacenamiento SAN o NAS pueden ser consideradas por los servidores NetWare como locales, lo que permite facilitar la consolidación de servidores y, llegado el caso, reducir su número. Ya no es necesario mantener servidores dedicados a programas o servicios que requieren trabajar con unidades locales. Para el servidor NetWare 6.5, un volumen puede estar montado en un disco conectado directamente a la máquina o en un dispositivo que se encuentra separado del equipo varios metros, o en otro edificio. La inclusión de esta capacidad en la nueva versión resulta una iniciativa acertada del fabricante, ya que este protocolo está llamado a ser básico en el esquema de almacenamiento que se viene aplicando e imprescindible en entornos complejos, el tipo de ambiente donde este sistema operativo se encuentra más cómodo. La gestión del almacenamiento también sale muy reforzada en esta edición 6.5, con la inclusión de la capacidad de Snapshot como complemento de las copias de seguridad. Esta función permite mantener una política de copias de seguridad que proteja el trabajo de los usuarios durante su sesión, permitiendo una recuperación sencilla, rápida y que puede quedar en manos del propio usuario, con opciones de configuración que dan mucho juego a los administradores.

La novedad que merece mención aparte, es Virtual Office. Novell plantea el acceso de los usuarios a los recursos del sistema mediante un portal web completamente parametrizable por el usuario y desde donde puede utilizarse cualquier herramienta que se precise. Acceso a ficheros, a impresoras, a correo electrónico, formar grupos de trabajos y un largo etcétera de posibilidades se brindan desde este servicio incorporado en la edición 6.5. Virtual Office es el resultado lógico de conjuntar diversas tecnologías que hasta la versión 6 se manejaban por separado, como Ifolder e Iprint, por citar algunas de ellas. La idea como tal no es nueva y otros competidores andan a la zaga en productos similares, pero resalta la solución de Novell por el carácter abierto que lo sustenta, que le proporciona un alto grado de integración, imprescindible en escenarios heterogéneos. El portal resulta fácil de instalar y gestionar para los administradores. Para los usuarios resulta muy cómodo e intuitivo de manejar, esconde la complejidad de la red y permite difuminar la separación de rendimientos y configuración que existe entre las conexiones locales y remotas.

Otra apuesta importante del fabricante se encuentra en el apoyo que brinda al uso de código abierto para los programas que van a ejecutarse sobre esta plataforma. Apache, PHP o Tomcat, por citar los más habituales, tienen aquí el soporte necesario para hacer más fácil y barata la personalización de las aplicaciones y su integración dentro del sistema. Una opción muy interesante para lograr verdaderas soluciones adecuadas a las necesidades de la organización y evitar tener que adaptar los procedimientos a los programas, como ocurre tan a menudo. Orientación ésta de NetWare que beneficiará mucho a aquellos sistemas que dispongan de los medios adecuados para el desarrollo propio. Y dentro de esta filosofía, el sistema operativo abierto por antonomasia, Linux, tiene un lugar preferente en la atención de Novell respecto a los equipos clientes que conectan con los servidores de Novell. La reciente adquisición de SUSE afianza la estrategia del fabricante encaminada a integrar Linux y toma como punto de referencia el próximo lanzamiento de Novell Nterprise Linux Services, una suite que permite acoger a los equipos clientes que monten el sistema operativo del pingüino en las mismas condiciones con las que se conectaban los clientes de otras plataformas, como pueden ser los ordenadores basados en Windows. La iniciativa de Novell para integrar los PC de Linux en su red puede ser el espaldarazo que necesita este sistema operativo para afianzarse en el lado cliente de la informática corporativa.

En seguridad, las novedades más destacables tienen que ver con la autenticación. El uso de Smart Cards, certificados X.509 o Radius, por citar algunas de estas novedades, ya pueden ser de uso cotidiano en las redes basadas en este sistema operativo y olvidar la interrogante de por qué el fabricante no lo ha incluido en las ediciones anteriores. Al hilo de este comentario, la administración del sistema basado en web se ha potenciado mucho y bien, y los operadores pronto optarán por esta interfaz de gestión, denominada iManager, antes que la interfaz gráfica de la consola de servidor, local o remota, para la cual hay que seguir armándose de paciencia si se ve uno obligado a utilizarla. No deja de sorprender que el fabricante no preste más atención a este detalle, que el resto de sistemas operativos de servidor basados en gráficos se muevan con una alegría contagiosa, mientras que en NetWare resulte exasperante arrancar cualquier ventana, y no se le ponga remedio.

Los requerimientos mínimos indispensables para hacer funcionar el servidor, sin ser nada exagerados, para los tiempos que corren sí pueden resultar algo elevados en lo que a memoria RAM se refiere. Un procesador Pentium II, con 512 MB y un disco con 3 GB de espacio libre son las capacidades del ordenador que se necesita para empezar a palpar las novedades que ofrece este nuevo NetWare. No obstante son unos requerimientos que en la práctica resultan algo confusos, puesto que la instalación sobre un equipo con menos RAM de la exigida se produce sin problemas, a pesar de los mensajes de advertencia indicando que, al menos, se ha de disponer de 256 MB o no se podrá completar el proceso. No es, no obstante, un comportamiento que deba tomarse en demasiada consideración, aunque revela el interés del fabricante por que el usuario proporcione una buena base a este sistema operativo para que demuestre sus aptitudes, así como la clara orientación que se le ha dado para operar sobre equipos bien dotados.

El proceso de instalación, por fin, se ha simp