Más que un desafío tecnológico, la movilidad debe considerarse un criterio de valoración de la excelencia en la gestión empresarial. Como ejemplo, cabe mencionar la creciente complejidad del mercado de distribución que, junto a la crisis que afecta a la economía, está provocando una aguda transformación en las estrategias de negocio, que exige la puesta en marcha de nuevas soluciones de gestión, basadas en tecnología, capaces de optimizar las cadenas de suministro, aumentar la calidad de servicio y generar mayores beneficios.

En este clima de negocio, la integración de soluciones de movilidad se convierte en un instrumento decisivo para afrontar tanto las nuevas necesidades de los clientes, como otros fenómenos emergentes derivados de la creciente concentración de los puntos de venta o la fuerte competencia en la logística del lineal. Si durante los últimos años la movilidad ha facilitado la automatización de procesos de negocio, hoy día su protagonismo es evidente gracias a la solidez y eficacia de los recursos disponibles en cuanto a cobertura de comunicaciones, potencia de los dispositivos móviles, aumento del ancho de banda o capacidad de integración con los sistemas corporativos. Sin embargo, cometeríamos un error si tratásemos de abordar las soluciones de movilidad desde un punto de vista meramente técnico. Para lograr el mayor beneficio en este tipo de proyectos, además de los elementos tecnológicos, el requisito esencial es partir de una movilización global de los procesos de negocio, lo que implica su definición, la correcta discriminación de las tareas y los roles asociados a los mismos, y la puesta en marcha de las acciones a realizar en cada paso y sobre qué sistema asociado. Esta fase de trabajo es el elemento clave que permitirá extender la capacidad de gestión más allá de los muros de la empresa, aportando a los usuarios un acceso y un uso universal de la información desde el lugar más adecuado y en el momento más oportuno. Sólo desde esta perspectiva globalizadora, la empresa podrá integrar soluciones flexibles y rentables, adaptarlas a sus objetivos de negocio y diferenciarse de sus competidores: dicho de otro modo, la empresa empezará a notar que su esfuerzo se traduce en beneficios tangibles y medibles.

Eliminación de tareas repetitivas o ineficaces y disminución de errores manuales son sólo algunas de las muchas ventajas evidentes de un proyecto global de movilidad que conducen de manera inmediata a un aumento de la calidad de servicio, a nuevas posibilidades de reducción de costes y a mejoras en la productividad.

A una empresa de distribución, la disponibilidad de información actualizada y fiable en los dispositivos móviles de sus comerciales, le permitirá tener un conocimiento exacto de las necesidades de los clientes - pedidos habituales, incidencias en el reparto, etc. -, organizar eficazmente las visitas y optimizar los contactos en el punto de venta (ofertas especiales, justificación de incidencias, etc.). Al mismo tiempo, la automatización del proceso de introducción de los datos capturados por el comercial en el backoffice corporativo se traduce en beneficios añadidos en términos de producción, expedición, facturación y, por supuesto, fidelización de clientes. La movilidad abre un nuevo universo de posibilidades para competir globalmente. Proporcionar ubicuidad a los sistemas corporativos de la empresa, extender la capacidad de gestión hasta el último rincón del negocio y situar los datos allá donde sean más rentables son elementos vitales para situar el beneficio en el punto más alto.

Carlos Jodra, director de Consultia IT