Hasta la fecha, Microsoft ha sido la compañía más importante en firmar el acuerdo, y se espera que su presencia añada la seguridad necesaria a esta medida autoregulatoria, que suministra una estructura para el intercambio ético y legal de datos entre los mercados de ambos continentes. El acuerdo también promete a las compañías estadounidenses protección legal frente las rigurosas leyes sobre privacidad del viejo continente.

El proceso de adopción del acuerdo ha sido extraordinariamente lento, con la mayoría de sus integrantes posicionados en la política de "esperar y ver". En este sentido, Jean Philippe Courois, presidente de la zona EMEA de Microsoft ha señalado que la decisión de la compañía de adoptar el acuerdo reforzará el compromiso de proteger los datos de "nuestros clientes europeos y cerciorarnos de que se sienten seguros cuando hacen negocio con nosotros."

La disposición, negociada por el Departamento de Comercio, fue aprobada bajo la administración Clinton después de que la Comisión Europea aprobase una directiva sobre protección de datos para sus ciudadanos.