Las nuevas cámaras de fotos incorporan funciones de vídeo sobresalientes que permiten al usuario llevar en una única máquina la posibilidad de grabar vídeo y hacer fotos con una calidad que antes implicaba utilizar varios dispositivos de bastante más presupuesto.

Después de unos años de avances en la obtención de sensores de mayor resolución, los fabricantes se han dado cuenta de que la demanda de los usuarios no estaba tan encaminada a poder hacer mayores ampliaciones con sus fotografías sino obtener mejor calidad en las mismas. Para ello, el desarrollo de los nuevos sensores se ha dirigido más hacia la mejora de los píxeles que al aumento de su número, consiguiendo así mejores prestaciones en entornos de baja luminosidad. Además, las mejoras en la electrónica y sistemas de almacenamiento ha traído velocidades de disparo en ráfaga realmente buenas que más adelante han dado paso al vídeo en alta definición.

Tanto las nuevas réflex como muchos de los modelos más compactos incorporan funciones de vídeo en formato HD capaces de satisfacer las necesidades de diferentes tipos de usos y usuarios. Lógicamente no sería justo comparar una cámara cuyo tamaño total es menor que el objetivo de otra, por lo que este artículo no debe interpretarse como una comparativa entre cámaras en las que hay unas diferencias tanto de precio y tamaño como de calidad, sino como un análisis de cámaras de distintos segmentos que tienen en común el vídeo HD. De hecho, se podría decir que todas ellas tienen sus puntos destacables y que todas ellas son la mejor opción en función de cuáles sean nuestras necesidades y preferencias.

Mayor sensor, mejor calidad

Aunque esta afirmación no siempre es cierta, y la realidad es que el sensor de una cámara de un teléfono móvil de hoy en día ofrece resultados mejores que algunos sensores medios de hace unos años, la realidad es que una cámara actual con un sensor mayor obtiene mejores resultados que otra actual que lo tenga más reducido. Ése es el primer factor importante a la hora de adquirir una cámara.

En función de nuestras necesidades (y lógicamente también de nuestro presupuesto) la elección de una cámara réflex supone que el sensor de tamaño APSc (o en su caso FF) permitirá conseguir mejores resultados que con las cámaras bridge o las de bolsillo. Y esto no es sólo así porque un sensor mayor suele necesitar menos luz para conseguir el mismo resultado y con menor ruido sino porque un sensor mayor tiene menos efecto de recorte en las ópticas y lo que es más importante, permite trabajar con profundidades de campo menores.

Las ópticas

Si el sensor es una de las partes fundamentales de una cámara, la otra es sin duda la óptica. En este sentido, una vez más, los mejores resultados obtenidos con las cámaras analizadas los han conseguido las réflex a pesar de los objetivos incluidos en los kits de cámaras no suelen estar a la altura de los cuerpos. Aún así, y teniendo en cuenta que son intercambiables, las lentes que hemos probado son, con diferencia, mucho mejores que las de las cámaras intermedias o las de bolsillo. Sin embargo, hay que decir que la evolución de algunos fabricantes de compactas en este apartado es realmente sorprendente.

Al analizar un objetivo (sobre todo en el caso de las compactas) no se debe tener en cuanta sólo el zoom que ofrece sino también la apertura máxima que permite así como la calidad propiamente dicha de los cristales. Así, la apertura hasta f2.0 de la Canon S95 la convierte en una de las mejores de su sector y la calidad de las lentes Leica de la Panasonic son un referente dentro del mercado.

Ergonomía y tamaño

Aunque para algunos usuarios el hecho de que una cámara quepa en un bolsillo puede ser decisivo a la hora de decantarse por ella, para otros el reducido tamaño de las cámaras de bolsillo puede ser un inconveniente ya que no sólo el agarre de la misma está condicionada por el tamaño, sino que también la colocación de los botones y la cantidad y dimensiones de estos hacen que el manejo de estas cámaras pueda resultar incómodo para usuarios que necesitan un acceso rápido a todas las funciones. El caso de las intermedias puede ser una buena opción ya que tanto la Canon G12 como la Lumix FX45 tienen muy bien aprovechado el espacio a pesar de ser considerablemente menores que las réflex.

Grabando vídeo

La principal novedad de todas estas cámaras es que todas ellas graban vídeo y todas lo hacen en HD (aunque sólo la EOS 550D de Canon y la a55 de Sony lo hacen con una resolución de 1.920 x 1.080 píxeles).

Las principales diferencias (aparte de las que obviamente provocan las diferencias de sensores y de ópticas) están en las posibilidades de trabajar en modos manuales o automáticos ya que todas las compactas hacen el trabajo ellas solas y son las réflex las que ofrecen mayor versatilidad en este aspecto.

Las tres réflex analizadas permiten realizar el enfoque a mano y sólo la de Sony tiene la posibilidad real de hacerlo de forma automática y efectiva. Lo cierto es que el enfoque automático es algo que todavía tiene mucho que desarrollarse por un motivo sencillo. Cuando se trabaja con sensores grandes y ópticas buenas se pueden utilizar profundidades de campo pequeñas. Esto provoca que la precisión en el enfoque sea vital. Las cámaras pequeñas lo tienen bien solucionado porque trabajando en modo automático y con sensores menores cierran un poco el diafragma y evitan posibles errores de enfoque. Sin embargo, en las réflex la decisión de enfocar de forma manual o automática no es sencilla ya que para hacerlo manualmente hace falta cierta pericia y el modo automático deja lugar a los errores.

Estabilizadores

Aunque en las gama de las compactas y de las bridge no existe esta discusión, en las réflex hay un dilema entre fabricantes y, cómo no entre usuarios, sobre si es mejor la utilización de estabilizadores en el cuerpo o en las lentes. El caso es que si para hacer fotografías el uso de un estabilizador ayuda a bajar algunos puntos la velocidad del disparo a la hora de hacer vídeo es imprescindible si se quieren hacer tomas a pulso. De cualquier forma es muy recomendable la utilización de trípode o de estabilizadores externos para obtener los mejores resultados en vídeo. Respecto a estos últimos, en el mercado hay multitud de modelos e incluso para los aficionados al bricolaje es posible también encontrar vídeos de cómo hacer tu propio estabilizador. Tanto si es comprado como si es casero, lo único realmente importante es que sea adecuado al peso de la cámara. Caer en la tentación de comprar uno más ligero pensando que igual sirve es un verdadero error.

Modelos réflex: para profesionales y aficionados avanzados

Dentro de este análisis hemos podido probar tres cámaras que se pueden englobar como réflex aunque una de ellas no lo es realmente. En Sony han acuñado el nombre de SLT para definir a sus nuevas cámaras ya que lo que define una SLR es el hecho de que la imagen que se ve a través del visor es exactamente la misma que se imprime en el sensor. Para ello hay un espejo que lo refleja hacia el visor que en el momento de disparar (y en vídeo grabar) se levanta permitiendo así el paso de la luz hacia el sensor. En el caso de