Esta situación salta a escena después de que numerosas instituciones europeas, incluido el Parlamento Europeo, instara a la creación de una asociación que velase por este colectivo. De manera paralela, esta situación también la han propiciado tanto distribuidores como editores de videojuegos –muchos de ellos compañías globales- para tratar temas como los costes administrativos de los productos en cada país. Las compañías mantienen que un código unificado les permitiría alcanzar economías de escala y por ello conseguirían un mayor beneficio en un mercado muy competitivo como es el del PC y el mercado del videojuego.

Es un mercado que crece espectacularrmente cada año y que generó durante el pasado año 2001 cerca de 6.700 millones de euros en ventas. La federación estima que la cifra, solamente en Europa, podría llegar a los 9.000 millones de euros.

Algunos países europeos como Finlandia ya tienen establecidos algunos sistemas mientras que otros como Francia y Reino Unido, han establecido sistemas voluntarios.

La mayor dificultad a la que se enfrentan es la de unificar criterios para este consorcio Pan-europeo, "aunque al final se llegará a un punto común con suficiente flexibilidad para acomodar las diferencias nacionales", ha explicado Patrice Chazerand, secretaria general de Interactive Software Federation of Europe –ISFE- establecida en Bruselas.

Los criterios para establecer los diferentes grupos de edades son violencia, sexo y desnudos, discriminación, drogas y lenguaje sexual. Para ello, la Asociación PEGI establece una serie de ratios de edad para los usuarios (a partir de 3 años, más de 7 años, más de 12 años, más de 16 años y más de 18 años).

El sistema, según Chazerand, muestra un alto nivel de flexibilidad. Finlandia por ejemplo tiene los niveles "mayor de once" y "mayor de quince", equiparables a "mayor de doce" y "mayor de dieciséis" del resto de países de la Unión Europea.