El empleo de herramientas de información geográfica -GIS- permite un análisis que es de gran ayuda en la toma de decisiones destinadas a la prevención de delitos.

Los usos de la informática son muchos, desde la sencilla emulación de una máquina de escribir a la hora de anotar una declaración, pasando por el mantenimiento de historiales de diversa índole (tradicionalmente, el empleo de métodos informatizados, generalmente bases de datos, permite el almacenamiento sistemático de información relativa a los delincuentes y sus actos), hasta la obtención de resultados en forma de números estadísticos.

En esencia, si hablamos de una prevención del delito en sí, tenemos que tener un conocimiento con un valor añadido en donde la pura estadística, por sí sola, es insuficiente.

Los delitos no acontecen al azar, sino que se agolpan en áreas urbanas, más concretamente en aquellas zonas con unas determinadas características sociogeográficas. Evitando generalizar, sí podemos decir que determinados tipos de crímenes acontecen más frecuentemente en unas determinadas áreas que en otras.

Si de alguna manera pudiéramos detectar los patrones espaciales relacionados con los delincuentes, podríamos desarrollar estrategias efectivas que sirviesen de control y prevención. En efecto, una opinión típica de los ciudadanos es que los recursos policiales son insuficientes, y por tanto, resulta todavía más importante que la asignación de los mismos sea óptima. Resulta evidente, poniendo un burdo ejemplo, que no requiere la misma vigilancia un conflictivo barrio marginal, con vendedores de droga y prostitutas en cada esquina, que otro residencial poblado por apacibles vecinos.

Para desarrollar estrategias efectivas es necesario tanto el disponer de una base de datos perfectamente organizada, como de una herramienta que permita una eficaz manipulación de datos y un análisis espacial. Otros aspectos adicionales también deben ser cubiertos, como pueden ser la utilización del sistema informático por usuarios no cualificados, al menos en lo que se refiere a la entrada y consulta de datos. El sistema informático es adecuado cuando su implantación no supone un esfuerzo adicional en el trabajo cotidiano. También es importante que el sistema sea autosuficiente, sin necesidad de accesos o intervenciones ajenas a las fuerzas de seguridad, de forma que garantice la absoluta confidencialidad de la información contenida. Por último, debe ser asequible, económicamente hablando, dado que su mantenimiento saldrá de unos fondos estatales que habrán de ser compartidos con muchas otras necesidades de carácter imprescindible, sin las cuales no es posible mantener el servicio.

GIS

A diferencia de Norteamérica, donde la implantación de los GIS es masiva, en nuestro país son escasos los usuarios informáticos que conocen los llamados Sistemas de Información Geográfica.

Un GIS está constituido por objetos que pueden ser representados geográfica o espacialmente, es decir, pueden ser situados en un plano. La naturaleza de dichos objetos es diversa: suele estar asociada a algo físico, cultural, económico, etc. Símbolos, colores y tipos de líneas son utilizados para representar las diferentes características espaciales en un mapa bidimensional.

Base de Datos del Crimen

Aunque sería más eufemístico hablar de delincuencia, son los delitos de mayor gravedad los que justifican el sistema. Para empezar, aún a riesgo de simplificar, las entidades que comprenderían la base de datos son tan sólo tres: personas, organizaciones y delitos. En personas introducimos a todo tipo de individuos: delincuentes, sospechosos, víctimas, personas relacionadas, etc., mientras que en las organizaciones podemos poner tanto a empresas reales vinculadas al mundo del crimen, como a otras ficticias que se corresponderían con asociaciones de malhechores. Finalmente, los delitos o sucesos acaecidos serían situados en el espacio y el tiempo, pues, en principio serían el objetivo del análisis principal.

Estas entidades principales estarían rodeadas de muchas otras (históricos, fotografías, huellas, trámites burocráticos, etc.) que incluirían información asociada, aunque sin influencia, salvo casos concretos, en nuestro esquema organizativo.

Cartografía

Cada oficina responsable de la seguridad de los ciudadanos tiene unos límites perfectamente definidos sobre los cuales ejerce su jurisdicción. Por tanto, será necesario que dicha área se encuentre totalmente digitalizada siguiendo la topología típica del GIS. En las ciudades se deberían indicar los bloques de casas con formas poligonales, cruzando las calles con arcos en los cuales se sitúan los nodos en cada intersección. Algo parecido se realizaría en la zona rural, donde por lo general sería suficiente con la red de carreteras.

Llamaremos georeferenciar a situar un elemento de la base de datos en el espacio. Las personas tienen unos domicilios al igual que las empresas y los delitos acontecen en un lugar determinado. No ofrece ninguna duda que los hechos delictivos deben estar perfectamente georeferenciados, pero igualmente deberían estarlo los delincuentes, sobre todo si pertenecen a bandas. Incluso, en determinados supuestos como la inmigración ilegal, puede ser necesario georeferenciar ciertos lugares de alterne, domicilios de las víctimas, etc.

Automatización de procesos

Hemos dicho que se supone que el sistema informático es adecuado cuando su implantación no supone un esfuerzo adicional en el trabajo cotidiano. Evidentemente, tomando como referencia el trabajo que había que realizar antes de que el nuevo sistema comenzase a funcionar. Esto no es tan fácil, pues la georeferenciación típica supone la necesidad de, o bien introducir unas coordenadas geográficas manualmente, o bien pinchar en un mapa con el ratón. ¿Nos imaginamos al funcionario de policía que nos toma la denuncia usando un mapa y el ratón? ¿no sería mejor una tableta digitalizadora?

Por suerte el problema no es tan grande como parece. Es perfectamente posible la georeferenciación automática basada en los nombres y los números de las calles. Para ello, en la cartografía, además de los nombres de las calles, se introducen los llamados “números de policía” que adornan las puertas de los edificios. No se introducen todos, que sería un trabajo inmenso, sino sólo aquellos que corresponden a los nodos o intersecciones. Así, por ejemplo, si en una intersección hay el número 51 y en la siguiente el 73, al decirnos “calle x número 67” el sistema sólo ha de hacer una sencilla regla de tres para estimar, de forma muy aproximada (del orden de un 90% de aciertos) la localización exacta del lugar.

Este método puede ser perfeccionado con un sistema de autoaprendizaje por parte del sistema. Por una parte, una calle con un número donde se haya producido un error en la georeferenciación automática, posteriormente corregido de forma manual, sirve para referencias futuras: en un nuevo evento, el sistema busca la calle para saber si ya dispone de datos y simplemente los copia. Por otra parte, esa corrección manual sirve para que los nuevos prorrateos sean mucho más precisos: en nuestro ejemplo, si la posición del número 67 ha sido corregida manualmente, un nuevo número, el 71, se est