El ISP norteamericano Verizon Online ha facilitado los nombres de cuatro de sus clientes por ser sospechosos de descargar grandes cantidades de archivos musicales a través de sistemas peer-to-peer, y por tanto de violar el acta de derechos de autor que está vigente en Estados Unidos.

Antecedentes a este hecho ya existen. La propia RIAA denunció recientemente a cuatro estudiantes por utilizar redes similares a Napster para compartir archivos, y se vieron obligados a pagar una multa de entre 12.000 y 17.000 dólares.

La poderosa industria discográfica americana se encuentra ejerciendo una gran presión sobre la justicia para que tome medidas contra los delitos de piratería musical y de obras de autor, aunque el pasado mes de abril un juez de Los Angeles desestimó un caso de la RIAA contra StreamCast (creadores de Morpheus). El juez encontró que mantener servicios peer-to-peer no constituye un delito de tráfico de piratería en sí, pero la RIAA ha apelado la sentencia.

La frontera entre lo que es legal o no en la copia de material de autor es cada vez más difusa, y se extiende también al caso del DVD. Usuarios, organizaciones de derechos civiles y desarrolladores de software piden el derecho a hacer copias de DVD o CD, y alegan que la forma de comercializar la música o las películas debe cambiar.

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