Diferentes investigadores del MIT se acercan cada día más a conseguir energía sin cables, abriendo el camino hacia dispositivos realmente inalámbricos.

Estos investigadores están realizando sus pruebas sobre el fenómeno conocido como inducción electromagnética, mediante la cual una corriente en una bobina puede inducir otra corriente en una bobina que se encuentre cerca. En la actualidad estas investigaciones han conseguido ampliar este efecto a distancias más largas.

Por el momento, la distancia alcanzada es sólo la de una habitación, gracias a lo que se conoce como un transmisor de energía sin radiación que puede generar un campo eléctrico que un receptor especialmente diseñado, integrado en un portátil o en un teléfono móvil puede recoger y utilizarla para recargar sus baterías, por ejemplo.

Que sea sin radiación es importante ya que transmitir energía entre dos puntos a través de radiaciones electromagnéticas sería ineficiente y potencialmente peligroso.

Marin Soljacic y otros dos investigadores del MIT, Aristeidis Karalis y John Joannopoulos, en una charla en el Foro Industrial de Física 2006 del Instituto Americano de Físicas, explicaron que empezaron a investigar sobre el problema cuando Soljacic se encontró con que la batería de su teléfono móvil se había descargado nuevamente en pocas horas. “¿No sería fantástico que esta cosa se pudiera recargar por sí sola?”, se preguntó.

La investigación consiste en cálculos teóricos y simulaciones que conducen a la conclusión de que con una fuente de energía de este tipo un ordenador portátil podría autorecargarse con sólo encontrarse a unos pocos metros de distancia.