La pantalla es capaz de reproducir hasta 1.080 líneas progresivas y el modelo salió a la venta la pasada semana. Junto con la televisión, el fabricante adjunta un sistema de home cinema, altavoces y un receptor para televisión terrestre, explicó Karen Park, portavoz de LG. Y en caso de que no fuese suficiente para muchos usuarios el disponer en el salón de su casa de la pantalla de plasma más grande del mundo, el fabricante además ha pintado determinados componentes con oro de 24 kilates. El precio de esta televisión asciende a 75.700 dólares. Los planes de la compañía es sacar a la venta este producto para unos mercados muy concretos como Estados Unidos y algunos países pertenecientes a la Commonwealth antes de fin de año.

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