El objetivo de las patentes de software era promover y diseminar la innovación pero, tras un estudio de seis meses de duración, la consultora Ovum considera que, lejos de cosechar este objetivo, las patentes logran el efecto contrario al deseado: amenazan la innovación y sólo benefician a las grandes empresas a costa de las más pequeñas.

“Muchos fabricantes ven con buenos ojos las patentes simplemente porque ganan dinero licenciándolas”, explica Gary Barnett, director de investigación y la persona que ha liderado este proyecto. “Se trata de un punto de vista falaz y corto de miras. Creemos que el entorno económico para las patentes de software simplemente no se ha materializado”.

Barnett argumenta que, al menos que se den determinados pasos y de manera inmediata, la actual crisis podría llevarnos al colapso del actual régimen de patentes tecnológicas.

La propuesta que Ovum hace es que los desarrolladores de software se pongan de acuerdo en nuevos estándares para la “novedad”, la “inventiva” y la “revelación” en las aplicaciones, aplicando, además, estos nuevos estándares al catálogo de productos ya existente.

Además, esta consultora asegura que, según pone de manifiesto su estudio, el actual sistema de patentes daña a la industria del software y en diferentes sentidos. Así, Ovum asegura que se daña la competición, porque las patentes se utilizan como armas contra posibles competidores. Asimismo, insiste en que daña especialmente a las empresas de menor tamaño, puesto que no tienen todo los recursos para crear un “arsenal de patentes”.

La innovación es otro de los puntos más afectados, ya que la proliferación de patentes hace que para las empresas sea más difícil innovar, según Ovum, ya que “es prácticamente imposible crear un producto importante sin infringir una o varias patentes”, lo que, en el fondo, perjudica también a los usuarios finales, quienes tienen “menos opciones donde elegir”.