La nueva generación de gráficas Radeon HD 6800 es una apuesta clara por parte de AMD de liderar el mercado de tarjetas gráficas de consumo y las de entusiastas de los juegos. La más económica de las ahora presentadas va a estar disponible desde tan sólo 159 euros. En concreto, se trata de la Radeon HD 6850, que según AMD ofrece un rendimiento un 30 por ciento superior que el producto de la competencia en igualdad de precios. Por su parte, la Radeon HD 6870 se posiciona como el modelo superior, y estará disponible desde los 209 euros, en función de la cantidad de memoria que acompañe a la tarjeta, y el tipo de integración que lleve a cabo el integrador. Coincidiendo con estos lanzamientos, su principal competidor, Nvidia, ha reaccionado de forma que ha rebajado considerablemente los precios de sus modelos GeForce GTX 460 y 470.

En lo que a tecnología se refiere, la diferencia entre ambas Radeon 6800 radica en la utilización de más o menos procesadores Stream, con un valor de 1120 en el caso de la Radeon HD 6870, y 960 en el de la HD 6850. La velocidad de reloj en cada caso es de 900 MHz para la primera, y 775 MHz para la de inferiores prestaciones. Con respecto a la familia Radeon 5000 Series cabe destacar que se han reducido considerablemente el número de procesadores Stream, puesto que la HD 5870 todavía comercializable, cuenta con 1600, y la HD 5850 con 1440, con lo que en ambos casos se superan los procesadores dedicados. Así pues, tiene su lógica que los precios sean inferiores a los presentados en su día por la familia Radeon 5000 Series, ya que los procesos de producción se han optimizado. Habrá que ver si existen grandes diferencias de rendimiento entre ambas familias, puesto que AMD en su presentación tan sólo ofrecía valores frente a las de su principal competidor.

Las nuevas Radeon 6800 series utilizan la nueva GPU Barts. El nuevo chip ha sido diseñado para mejorar las prestaciones por vatio con el fin de mantener los bajos precios. Para entenderlo, en una oblea de 255 milímetros cuadrados, su tamaño es un 25 por ciento más pequeño, con respecto a los 334 milímetros cuadrados de la anterior generación DirectX 11.

Los planes originales de AMD pasaban por ofrecer una línea renovada de gráficas GPU que estuviesen basadas en la tecnología de fabricación de 32 nanómetros, pero se ha optado por mantener las de 40 nanómetros, lo que equivale a la tercera generación con esta misma tecnología. Se ahorra en procesos de producción, pueden ofrecerse precios mucho más asequibles para el usuario, y las soluciones demandan mucha menos energía, bajando de los 27 vatios de la anterior generación, a los 19 en modo de “standbye” del sistema.

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