Los investigadores han medido el efecto sobre la capacidad de reacción de los conductores cuando realiza al mismo tiempo siete tareas diferentes, y en tres situaciones distintas, en el laboratorio, en un simulador de conducción y en un vehículo en marcha. Incluso, en el coche en marcha evaluaron la atención prestada en algunas zonas de peligro como, por ejemplo, las intersecciones.

Hablar por un teléfono manos libres es incluso más peligroso que escuchar la radio mientras conducimos, según sus pruebas. Pero la mayor distracción de todas se produce cuando se responde a mensajes mediante una interfaz controlado por voz.

“En comparación con otras actividades, se ha observado que la interacción con un sistema de mensajes por voz es la distracción mayor desde el punto de vista cognitivo”, han señalado los investigadores que concluyen que “esto sugiere claramente que la adopción de sistemas basados en la voz en un vehículo, puede tener consecuencias que afecten a la seguridad en el tráfico”.

En el simulador, los conductores tardaron notablemente más en pisar el freno si estaban respondiendo a mensajes por voz. Hablar, tanto por teléfono como con un pasajero, también retrasó la reacción, aunque no tanto.

Sobre la marcha, los usuarios que hablaban por el móvil eran menos propensos a buscar peligros en los cruces y, aún más, si se trataba de mensajes de voz.

Uno de los objetos del estudio era la creación de una escala tráficoestándar para la medición de la distracción cognitiva, de modo que se pudiera medir y comparar el efecto de distintas actividades en varios entornos.

A partir de un valor de 1, cuando se realiza una sola tarea -en este caso, la conducción- , los investigadores sugirieron que una distracción máxima alcanzaría el nivel 5, cuando se conduce al mismo tiempo que se realizan tareas de cálculo mental y se memoriza una lista de palabras.

La tarea del mundo real más molesta, según este índice, fue la interfaz de mensajes de texto vía voz, con un 3,06. Escuchar la radio fue la distracción más leve (1,21), seguida de escuchar libros de audio (1,75), charlar con pasajeros (2,33) y hablar por teléfono (2,45) o con manos libres (2,27).