Reforzar la confianza y la protección de los ciudadanos europeos en el comercio transfronterizo. Éste es el principal objetivo de una directiva que ha sido respaldada por el Parlamento Europeo y que, además de ampliar a catorce días el plazo para devolver los productos comprados por Internet,  refuerza los derechos de los consumidores en caso de retraso o incumplimiento en la entrega, reparaciones y cláusulas contractuales abusivas.

A partir de ahora, la responsabilidad en caso de pérdida del producto o deterioro del mismo será asumida por el comerciante, quien también tendrá que proporcionar al consumidor información sobre las características del producto, el precio con impuestos incluidos y cualquier gasto adicional de envío. Con estas medidas la Unión Europea busca que el consumidor pueda elegir el producto que mejor se adecue a sus necesidades.

Cabe señalar que, gracias a esta directiva, se reducen los trámites administrativos que disuaden a las empresas de cruzar las fronteras nacionales. La normativa, que fue propuesta por la Comisión Europea, abarca todas las ventas, “ya sean a través de Internet, por teléfono, a domicilio o en el establecimiento comercial”, señala el Parlamento Europeo.