La Comisión Europea ha decidido abrir un plazo de seis semanas de consultas sobre su plan para reducir el coste de utilizar el teléfono móvil en países que no son el de origen del usuario, dentro del territorio de la Unión.

Cabe recordar que esta iniciativa parte de la comisaria europea para la Sociedad de la Información, Viviane Reding, y con ella se pretende reducir el coste medio del roaming en un 60 por ciento a lo largo de los próximos meses. Sin embargo, la GSM Association (GSMA), un grupo que representa a los operadores europeos de telefonía, considera que este plan es “innecesario y muy intervencionista”.

Es más, este organismo asegura que el regular los precios supone un paso drástico que distorsiona la competencia en los mercados e interfiere en la capacidad de las empresas de desarrollar sus propios modelos de negocios que les permitan diferenciarse de sus competidores.

La intinerancia supone un servicio de valor añadido por el que los operadores tienen ahora libertad de fijar las tasas, según Rob Conway, CEO de GSMA. Por eso, considera que sería “inapropiado” regular estas tarifas a nivel paneuropeo, ya que los mercados nacionales son diferentes.

Una opinión que es diametralmente opuesta a la manifestada por la comisaria Reding, quien asegura que la reducción de estas tarifas es crucial para la competitividad. “El emplear el teléfono móvil de una manera amplia debería eliminar los pretextos de tarifas excesivas y, en cambio, debería ser un servicio atractivo para turistas y viajeros de trabajo en cualquiera de los 25 estados miembros de la Unión”, ha declarado. Las tarifas actuales en la UE oscilan entre los 4 y los 8 euros por minuto.

Por último, cabe señalar que mientras los operadores se oponen a esta iniciativa, los organismos reguladores nacionales generalmente la aplauden.