Horas después del lanzamiento de Windows XP el pasado 25 de octubre, piratas asiáticos distribuían un programa de software a través de Internet que permite saltarse la tecnología Product Activation de Microsoft, diseñada para evitar que los usuarios instalen más de una copia del sistema.

La tecnología de activación del producto requiere que el usuario active el software en el ordenador en el que lo haya instalado. Este proceso bloquea el sistema para ser usado sólo en esa máquina a través de un número identificativo. Una vez completado el proceso, el usuario se comunica con Microsoft a través de Internet o teléfono para registrar ese código. El software desvelado por estos hackers permite saltarse este proceso, según la firma de gestión de derechos digitales BitArts.

Microsoft ha comunicado que está al tanto de esta situación, añadiendo que no le ha sorprendido que los crackers estuvieran intentando romper el sistema de seguridad de Windows XP. La compañía considera su tecnología Product Activation sólo como una de las muchas medidas de protección de su propiedad intelectual. Una de sus principales preocupaciones es la copia casual de los programas, cuando un usuario compra una licencia y la instala en varias máquinas. Este tipo de piratería supuso el año pasado el 50% de los 12.000 millones de dólares perdidos por la industria del software.

Durante el proceso de pruebas beta del sistema operativo -primer software de Microsoft que incluye esta protección- la tecnología antipiratería fue centro de muchas críticas. Entre otras cosas, se acusaba a Microsoft de atentar contra la privacidad de los usuarios por recopilar información de sus ordenadores, así como de complicar la actualización de los componentes de los equipos una vez instalado el sistema. La compañía de Bill Gates realizó varios cambios en la tecnología para evitar estas acusaciones.

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