Si hay alguna piedra con la que se encuentren en el camino los proyectos de movilidad, ésta es, sin duda, la seguridad. O, mejor dicho, los temores, tanto infundados como no, que las empresas y los usuarios siguen expresando acerca de la integridad de sus datos cuando estos se mueven por redes inalámbricas. ¿La buena noticia? Que fabricantes y proveedores son conscientes de este reto y trabajan desde hace tiempo en ello.

Las empresas siguen retrasando la adopción de dispositivos móviles entre sus empleados, como PDA y teléfonos inteligentes (smartphone) porque siguen teniendo dudas y temores sobre el impacto que estos equipos pueden tener en la seguridad de sus redes empresariales, según denuncia un reciente estudio.

Dicho informe ha sido elaborado por Economist Intelligence Unit y Symantec y pone de relieve que 60 de cada 100 empresas entrevistadas están demorando la introducción de dispositivos inalámbricos y remotos, a pesar del potencial de los beneficios que puede aportar. “Las personas se muestran cautas, pero es algo que no se puede prolongar a largo plazo”, señala el investigador de cuestiones inalámbricas en Symantec, Ollie Whitehouse.

Móviles, pese al miedo

Para elaborar esta encuesta se ha entrevistado a 250 ejecutivos, de cuyas respuestas se deduce que las empresas están preocupadas por las consecuencias de la pérdida o robo de un dispositivo móvil, ya que se considera que este suceso podría provocar una pérdida financiera mayor que la generada por un ataque de piratas externos.

Los líderes de las empresas aseguran que están preocupados porque las redes inalámbricas son más vulnerables que las fijas a sufrir virus, hackers y robo de información sensible. Mientras, algo menos del 50 por ciento confiesa haber experimentado pérdidas porque se habían adentrado en la red empresarial virus a través de las redes sin cables y el 80 por ciento asegura que su empresa ha sufrido daños debido a la pérdida o robo de un dispositivo móviles.

A pesar de sus preocupaciones acerca de la seguridad móvil, 9 de cada 10 empresas trabajan con dispositivos inalámbricos e intentan integrarlos en sus actuales sistemas de seguridad de redes.

Sólo el 26 por ciento ha valorado los riesgos de seguridad de los teléfonos móviles y sólo 9 de cada 100 ha actualizado su arquitectura de seguridad para incluir el acceso por dispositivos móvil, según el estudio.

“Actualmente dependemos de la implementación de la seguridad en los propios dispositivos, mientras que en muchas ocasiones esto no es suficiente para proteger tu fuerza de trabajo laboral”, declara el informe.

Situación en España

Aunque el estudio se ha llevado a cabo en Estados Unidos, en PC World hemos querido conocer la opinión de Symantec sobre cómo se vive en nuestro país estos temores. Así, Xavier García, Enterprise Presales Manager de Symantec Ibérica, considera que el teléfono móvil “se ha convertido en una herramienta más de trabajo para muchos sectores” (no en vano, según sus propios datos, el 98 por ciento de la población en nuestro país tiene teléfono móvil) y entiende que si existe “un ligero retraso en la adopción de nuevas tecnologías de movilidad, no es consecuencia de las amenazas de seguridad, sino un tema más relacionado con el coste y el impacto que supone hacer frente a nuevas inversiones en infraestructura”.

En cualquier caso, ¿están justificados los temores que muchas personas tienen acerca de los problemas de seguridad que pueden plantear algunos dispositivos móviles? “Es cierto que a medida que los teléfonos y dispositivos móviles adquieren mayores capacidades informáticas, también se hacen más vulnerables frente a amenazas combinadas”, reconoce García, “pero esto no supone un impedimento para las empresas a la hora de implantar estas soluciones en sus organizaciones, ya que en el mercado existen productos como Symantec Mobile Security 4.0 para Symbian, que protegen los dispositivos smartphone frente a las amenazas inalámbricas, o Symantec AntiVirus for Handhelds Corporate Edition 3.5, una solución antivirus diseñada para garantizar la seguridad de los dispositivos inalámbricos que funcionan con las plataformas Palm OS, Microsoft Windows Mobile y Pocket PC”. 

RFID tampoco es ajena

Y, aunque este informe no cita expresamente a RFID, lo cierto es que la tecnología de identificación por radiofrecuencia supondrá una revolución en las empresas algún día… pero ésta no llegará hasta que no se resuelvan las importantes cuestiones relativas a la seguridad. Así al menos lo asegura un experto en la materia, Kevin Ashton, fundador y director del Auto-ID Center dependiente del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT), y que se dedica al desarrollo de tecnología RFID.

Ashton asegura que la idea básica que estás detrás de RFID no es más que la de permitir a las máquinas “sentir cosas por sí solas”. Además, considera que tanto el MIT como otros organismos han dedicado parte de sus esfuerzos durante los últimos años en acercar máquinas que pudieran “ver” el mundo, aunque el problema radica en que el replicar la visión humana se ha demostrado que es increíblemente difícil. Por eso, como un acercamiento alternativo, RFID y otras tecnologías de sensores utilizan chips de relativo bajo coste para ayudar a las máquinas a percibir por sí mismas.

En cuanto a las posibles aplicaciones que incluyan control de acceso basado en RFID, se encuentran los sistemas de identificación de humanos, la integridad de las cargas, la prevención de robos y diversos usos militares. Cabe recordar que, en estos momentos, RFID está ganando presencia en las cadenas de suministro, aunque Asthon defiende que no veremos esta tecnología en aplicaciones retail “hasta que no se hayan resuelto las cuestiones relativas a la seguridad”.

El problema, según este experto, es que los chips RFID y los lectores “hablan con todo el mundo”, por lo que es posible que un hacker puedan obtener información fácilmente ya que, además, los actuales estándares no proporcionan encriptación para transmisiones de radiofrecuencia.

“Hay mucho trabajo por hacer”, asegura Ashton, quien calcula que pueden pasar varias décadas hasta que la revolución que promete RFID sea una realidad.

Polémica en la Copa del Mundo

Precisamente todos estos problemas de los que habla Ashton sobre la tecnología de radiofrecuencia son los que están generando mucha polémica, y desde hace tiempo, en torno al sistema de entradas elegido para la próxima Copa del Mundo de Fútbol. Y es que, a pesar de que aún quedan algunas semanas para que arranque en Alemania, este campeonato ya se ha hecho un hueco en la Historia: nunca antes los aficionados a un evento organizado por la FIFA (Fédération Internationale de Football Association) habían tenido que dar tanta información sobre sí mismos y que, además, fuera tan sencillo acceder a ella.

Según las primeras estimaciones, se venderán más de 3,5 millones de ticket que integran un chip RFID (identificación por radiofrecuencia, por sus siglas en inglés). Un chip que contendrá información que deberá ser contrastada con una base de datos cuando los aficionados al fútbol acceden