El mapa del Wi-Fi español se sigue extendiendo sobre la piel de toro. A mediados de septiembre, ya eran 878 los puntos de acceso recopilados por PC World –un 75% más que en abril pasado- y es razonable esperar que antes de final de año se cruzará la línea de 1.000 hotspots.

Este crecimiento espectacular invita a reseñar, a grandes rasgos, los hitos del desarrollo reciente. En los meses transcurridos desde el suplemento publicado junto con el número 209 de esta revista, se han sumado cadenas hoteleras de prestigio: Hesperia, Catalonia, Vincci, AC y Accor (con sus cinco enseñas). No se trata sólo de hoteles para hombres de negocios ni tampoco exclusivamente de establecimientos urbanos: abundan los hotspots en zonas de playa y montaña, lo que vendría a ratificar algo evidente: que el reposo no está reñido con Internet.

Aumenta significativamente el número de hoteles que ofrecen este servicio sin cargo a su clientela, aunque la mayoría ha optado por considerarlo como un concepto facturable. El tiempo dirá cuál de las dos estrategias es acertada.

Siendo los hoteles la ubicación más previsible para puntos de acceso inalámbrico, la variedad de instalaciones es otra muestra del interés creciente que despierta Wi-Fi. La lista que publicamos incluye bastantes puntos de acceso público en establecimientos educativos, si bien echamos en falta las universidades, que se muestran cautelosas ante la magnitud de los problemas de gestión que pudieran plantearse en caso de generalizar el acceso inalámbrio. Aparecen unos cuantos cafés y algún restaurante.

Las estaciones del AVE en las dos líneas en funcionamiento han sido dotadas de acceso inalámbrico, y continúan las negociaciones para equipar a los trenes que sirven esas líneas. Sin embargo, Renfe no parece tener claro si debe instalar puntos de acceso en estaciones convencionales (aunque sí lo ha hecho algún concesionario de restauración en Barcelona). Llama la atención que en la mayoría de los aeropuertos españoles, con excepción de Madrid y Barcelona, todavía no se pueda conectar con Internet. Es, sin lugar a dudas, una anomalía que muchos viajeros echan de menos.

Una interesante novedad ha sido aportada por el operador vasco Euskaltel. Su iniciativa Urban Netspot consiste en instalar antenas para acceso inalámbrico en puntos céntricos de la trama urbana, de modo que permite al viandante conectarse desde la vía pública. La Gran Vía de Bilbao y los alrededores del Palacio Euskalduna son las primeras concreciones de este proyecto, cuya evolución habrá que seguir con atención. También en el País Vasco, la entidad pública SPRI ha lanzado un programa de subvenciones para instalar puntos de acceso en hoteles rurales, clínicas, escuelas técnicas y colegios profesionales, en todos los casos concebidos para uso del público que acude a esos locales.

Se ha ampliado el elenco de proveedores de servicio Wi-Fi. A la presencia de Telefónica y Kubi Wireless, que en conjunto representan más de la mitad de los puntos de acceso, y en menor medida de Swisscom, se han añadido –sólo en la comunidad autónoma vasca– Euskaltel y Wisite, además de otros pequeños suministradores.

La dispersión geográfica de los hotspots muestra pautas que se ajustan a la demografía y el peso económico de las comunidades autónomas. Como es de imaginar, destacan Cataluña, Madrid, País Vasco, Andalucía y Valencia, en este orden. Pero, si el análisis se hace por provincias, los habitantes de Teruel tienen una vez más razones para quejarse, puesto que la suya es la única provincia carente de puntos de acceso. Hay que añadir que este aislamiento y olvido, es compartido por las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.

37 millones de usuarios en Europa

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La euforia que rodea a este mercado es merecida, ya que los datos de diferentes estudios, informes y prospecciones de mercado confirman que la revolución inalámbrica está en marcha. Según un estudio elaborado por la compañía Libera Networks (www.libera.net), entre las ventajas de Wi-Fi se encuentra la posibilidad de romper las barreras que representa la llamada “brecha digital”, permitiendo a cualquier localización geográfica acceder a la información en igualdad de condiciones. La compañía, que está involucrada en el despliegue de diversos proyectos Wi-Fi en nuestro país, afirma que se espera que los beneficios relacionados con esta tecnología crezcan desde los 7.000 millones de dólares que supusieron a nivel mundial en 2003 hasta 44.000 millones en 2008. Igualmente, se estima que Europa tenga 37 millones de usuarios de hotspots (puntos de acceso inalámbrico públicos) en un plazo de 5 años, y un total de 174.000 hotspots en 2009, según la firma de investigación ON World. Los datos de esta compañía indican que el 15% de los usuarios admite que utilizaría al menos una vez a la semana estos puntos de acceso público, pese a que los precios de estos servicios en Europa aún son más caros que en Estados Unidos –más del doble- y en Asia-Pacífico –cuatro veces más-.

Bien es cierto que en Estados Unidos la expansión de las redes Wi-Fi es mucho mayor: de los 128 millones de internautas, uno de cada seis utiliza tecnología inalámbrica para entrar a la Red, especialmente los denominados de la generación Y –entre 18 y 27 años-, según una encuesta nacional divulgada por el Proyecto Pew.

Nuestro país, de todas formas, está experimentando un interesante crecimiento en el número de localidades que ponen en marcha proyectos “wireless” para popularizar el acceso a la Red y las nuevas tecnologías. Destacan iniciativas como Zamora Wireless, el proyecto Avión Wi-Fi de la localidad orensana del mismo nombre, los proyectos Wi-Fi de Vigo (www.vigowifi.net) y Ponteareas y muchos otros en Soria, Zaragoza, Asturias, Valencia, Granada, Sevilla, Málaga o Canarias (puede encontrar más información sobre estos y otros proyectos de redes ciudadanas en www.redespublicas.net). Por ejemplo en Málaga se ha puesto en marcha el proyecto “Málaga Wi-Fi Turismo”, en el que participa Libera Networks, que permitirá a los informadores turísticos realizar rutas a pie con un PDA equipado con comunicaciones inalámbricas para ofrecer información multimedia en tiempo real. La revolución, como decimos, está en marcha. A. G. A.