Esta posibilidad ha disparado las alarmas desde algunos sectores críticos a la Ley, ante el temor de que la medida pueda convertir a los Estados Unidos en una especie de policía de Internet.

Los nuevos poderes otorgados a las autoridades estadounidenses, que pretenden agilizan las actuaciones judiciales contra el terrorismo, afectan a los casos de hackeo de ordenadores y se amparan en el rol adquirido por los Estados Unidos como pivote en asuntos referentes a las comunicaciones de Internet.

Se pueden emprender las actuaciones judiciales desde el momento en que parte de un crimen tenga lugar en los límites de los Estados Unidos. En la actualidad, una gran parte del tráfico de Internet pasa por EE.UU., incluso el intercambio de mensajes efectuado entre países fuera de su territorio. En opinión del portavoz del Departamento de Justicia, es frecuente que las personas de países extranjeros dirijan sus comunicaciones a través de los Estados Unidos, incluso en el caso de que se produzcan acciones de hackeo fuera de su territorio. “Con la enmienda, será más fácil emprender acciones judiciales contra este tipo de criminales en los Estados Unidos”.

Este precedente podría ser usado además para regular la pornografía u otras materias en los cuales las leyes difieren entre países. en opinión de Mark Rasch de la compañía de seguridad informática Predictive Systems, se trata de un intento de expandir la soberanía estadounidense a nivel mundial.