Mientras, los fabricantes europeos se han visto presionados para poder competir contra las importaciones más baratas de Estados Unidos, además de haber perdido dinero de sus ventas en Estados Unidos debido a las tasas de cambio. Es más, las exportaciones europeas son ahora más caras para los compradores estadounidenses, y los fabricantes han perdido cuota de mercado allí.

Aunque las fluctuaciones de la moneda siempre han sido habituales para las empresas a la hora de hacer negocios en el extranjero, la prolongada caída del dólar y el momento en el que se ha producido -cuando ya muchos fabricantes habían bajado sus precios y sus márgenes para estimular la demanda durante la recesión económica- han convertido la fluctuación cambiaria en un golpe más duro.

La consultora británica Ovum afirma haber sentido en carne propia el golpe, ya estima que sus beneficios de 2003 han sido casi 500.000 dólares inferiores a lo previsto precisamente debido a la caída de esta moneda respecto a la libra. Igual les ha ocurrido a la alemana SAP -estima que su facturación en 2003 ha sido un 4% inferior a lo debido- y a la francesa Bull, que no proporciona datos exactos pero admite que la situación ha sido un “inconveniente” para su negocio.

Pero mientras los fabricantes europeos van contra el viento, los norteamericanos como Microsoft o IBM -que generan buena parte de sus ingresos fuera de Estados Unidos- se están viendo beneficiados, según IDC. Por su parte, HP estima, por boca de su vicepresidente de canal comercial en EMEA, Jos Brenkel, que la caída del dólar ha supuesto entre el 5 y el 8% de incremento en los ingresos de la compañía en el cuarto trimestre de 2003.

Los expertos coinciden en afirmar que es tiempo de compras para los consumidores europeos, mientras que los fabricantes de Europa se preguntan cómo van a continuar compitiendo si la debilidad del dólar persiste, como muchos creen que ocurrirá, hasta las elecciones presidenciales de noviembre. La tendencia a subcontratar ciertas actividades empresariales en países asiáticos ya hace temer a muchos países europeos una reducción masiva de puestos de trabajo tecnológicos.

Para los usuarios esto significa que los precios continuarán bajos a corto plazo. No obstante los analistas no esperan que el dólar continúe bajo indefinidamente y prevén un vuelco en la situación en 2005. Las firmas de Estados Unidos pueden estar recogiendo a hora los frutos de la caída del dólar, pero sus rivales europeos se aprovecharán con creces de la situación cuando cambien las tornas.