Uno de los aspectos sobre los que más se ha influido ha sido el precio. Imprimir una fotografía digital en estos kioskos tendrá aproximadamente el mismo precio que una foto convencional de 35 milímetros, uno de los handicaps principales de los usuarios a la hora de imprimir las fotos desde casa debido al alto coste de impresión por fotografía.

En estos kioskos Kodak, el usuario dispone de diversas funciones como eliminar los ojos rojos, hacer un nuevo encuadre de la imagen, realizar ajustes e incluso insertar textos. De momento, el formato que se empleará es el de 10 x 15 centímetros, con la posibilidad de hacer fotos tamaño carnet en este mismo tamaño. En un futuro no se descarta la posibilidad de nuevos formatos y nuevas funciones como el envío de las imágenes a través de correo electrónico.

El usuario puede elegir entre imprimir las fotos en el momento o bien enviarlas vía ADSL o RDSI al laboratorio de Kodak donde las procesarán y en un plazo inferior a 48 horas se envía al usuario.

Además de la posibilidad de imprimir, Kodak ve otro uso de gran interés dirigido a los turistas: poder descargarse todas las fotografías almacenadas en una tarjeta de memoria y volcar todo su contenido a un CD-ROM de Kodak, de modo que pueda disponer de nuevo de la tarjeta para realizar más fotografías.

Otro de los motivos del lanzamiento de estos "autoservicios fotográficos" es el creciente número de usuarios no profesionales de cámaras digitales y, de este modo, Kodak se anticipa a lo que vendrá en un futuro.

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