La capacidad de almacenamiento es, hoy por hoy, la principal preocupación de los responsables de ti de cualquier organización. En las pequeñas y medianas empresas, este problema, ademas, se agrava por presupuestos recortados que dejan poco margen de maniobra para una respuesta adecuada. iscsi es una alternativa para soluciones de almacenamiento en red que por sus características y costes puede resolver eficazmente estas situaciones.

El advenimiento de Internet ha supuesto el desarrollo vertiginoso de las comunicaciones al amparo de una tecnología comprometida en ampliar el horizonte de las conexiones, proporcionando soluciones eficaces a coste muy reducido. La consecuencia inmediata de estas facilidades ha sido el aumento desmedido del intercambio de información entre usuarios, no sólo en el ámbito doméstico. La evolución de los ordenadores que aumentan progresivamente sus prestaciones en velocidad y rendimiento, también han contribuido a modificar el perfil de esta información, incorporando contenidos más amplios y complejos en formato y extensión. En estas circunstancias, no es de extrañar que la demanda de espacio en disco siga unas pautas de crecimiento en progresión geométrica que consiguen echar por tierra rápidamente la provisión de capacidad en disco más optimista y generosa. En el ámbito corporativo, esta progresión alzista en la demanda de este recurso básico también es una constante en los últimos tiempos, agravada por el hecho de tener que soportar servicios y programas propios, exigentes en cuanto a espacio en disco ocupado. Servidores de correo, intranets, ingentes bases de datos de toda índole y propósito, son algunos de los responsables habituales de que el espacio en disco sea un bien escaso, muy apreciado y el quebradero de cabeza de más de un responsable de departamento.

Las soluciones de almacenamiento convencional, DAS, Direct Attached Storage, Almacenamiento Conectado Directamente, discos conectados directamente al ordenador, ha podido afrontar el crecimiento desmedido de las necesidades de espacio en disco a duras penas, basándose en una tecnología que combina el aumento progresivo de capacidad y velocidad de acceso con una reducción sistemática de precios. Discos duros de gran capacidad y de alta velocidad se pueden encontrar en el catálogo de cualquier distribuidor a precios reducidos, válidos para el usuario doméstico como para el entorno profesional. Si para los primeros, los discos con arquitectura IDE son perfectamente válidos, para la informática empresarial los discos SCSI y ahora el pujante SATA son las mejores opciones. Esta circunstancia ha propiciado que la solución habitual para remediar la falta de espacio de almacenamiento haya sido acoplar más discos, según se producen la necesidad.

Sin embargo, en la informática corporativa está facilidad no aporta una solución completa. Sólo permite salir al paso de la escasez de disco y enmascara otros problemas que, tarde o temprano, acaban por aflorar de forma virulenta y deben ser afrontados con soluciones más radicales, de mayor calado de infraestructura y, por consiguiente, con un coste económico superior. Tomando como referencia la tecnología SCSI que aún se mantiene como la mejor opción en rendimiento y gestión, la primera desventaja en DAS es el número de discos que pueden conectarse por controladora, no más de 16. Y estos no pueden alejarse más de 25 metros del servidor del que dependen. Además, este modelo de almacenamiento no sólo tiene barreras de tipo técnico. La proliferación de “islas” de información, muchas veces estancas entre sí, que plantea serios problemas de diversa índole relacionados con su acceso, gestión, respaldo y disponibilidad, es otro serio inconveniente.

Las alternativas que la industria propone para paliar las deficiencias de toda índole del modelo de almacenamiento DAS pasan por concentrar los archivos en dispositivos especializados, conectados en red, independientes de los servidores que los tienen que manejar. Estos dispositivos están optimizados para la gestión de discos y permiten reorientar la filosofía de mantener pequeños depósitos de datos dispersos hacia la creación de verdaderos silos de datos que ofrecen mejores oportunidades de gestión y aprovechamiento. Estas alternativas, en la actualidad, se ajustan a dos tecnologías que se diferencian básicamente en la filosofía de acceso al dato que utilizan. NAS, Network Area Storage y SAN, Storage Area Network. A diferencia de DAS, en NAS y SAN los ordenadores no necesitan cada uno su propio almacenamiento, pueden compartir un mismo almacen de información.

El almacenamiento en red tipo NAS, plantea conectar en la red dispositivos que proporcionan acceso a la información orientada al fichero como tal. Los dispositivos NAS son servidores de fichero muy especializados que mediante protocolos estándares, CIFS, Common Internet File System o NFS, Network File System, pueden servir archivos a hosts que ejecutan distintos sistemas operativos, diferentes estructuras de datos. Crean un repositorio de datos cuyo formato final de almacenaje es totalmente transparente para cualquier solicitante. Un mismo dispositivo NAS, puede atender peticiones de fichero de servidores Windows, Linux o Novell. Cuando se habla de SAN, los dispositivos también tienen el mismo nivel de especialización para servir datos, pero estos son accedidos a nivel de bloque. Las peticiones no son atendidas considerando los archivos en su totalidad, se intercambian bloques de datos. Este segundo tipo de almacenamiento en red es el que ofrece las mejores prestaciones y es la mejor opción cuando los programas y servicios que lo utilizan son sensibles a las operaciones de lectura/escritura en disco, como sucede con programas de bases de datos o en servidores de correo. NAS está indicado en aquellos casos en que importa la concentración y unificación de los datos más que los rendimientos.

La diferencia de rendimiento es un poderoso argumento para decantarse por el almacenamiento tipo SAN. Sin embargo, si no se cuenta con un presupuesto generoso, esta opción se descarta inmediatamente debido a sus costes y peculiaridades de implantación. La tecnología en la que se basa SAN tiene a la fibra óptica como medio base, Fibre Channel, por lo que los componentes son muy específicos y obligan a invertir en una infraestructura de conexionado muy costosa y complicada.

Como alternativa para obtener unos rendimientos similares a Fibre Channel sin los costes asociados a esta tecnología, la industria propone iSCSI, IP Small Computer System Interface. Una tecnología desarrollada específicamente como alternativa SAN que combina las dos tecnologías más utilizadas en la actualidad en el área en el que se desenvuelve el almacenamiento en red: IP y SCSI. La propuesta de este reciente estándar es proporcionar las funcionalidades de SCSI sustituyendo el cable paralelo de esta tecnología por el cable de par trenzado Ethernet. De esta forma, los ordenadores pueden percibir unidades de disco que se encuentran ubicados físicamente en otros dispositivos, como unidades locales propias y manejarlos con la misma funcionalidad.

Este comportamiento se consigue defiendo, a nivel de protocolo, un conjunto de comandos de control SCSI, que son encapsulados dentro de paquetes IP para su transmisión hacia y desde los dispositivos implicados en el almacenamiento. El conjunto de comandos de control y las operaciones de encapsulado se definen, como drivers, fo