Los cambios afectarán a la estructura de los transistores y los materiales usados para fabricar los mismos, y serán mostrados por los ingenieros de Intel la próxima semana en el evento International Electron Devices Meeting, que tendrá lugar en Washington. Algunos de los cambios anunciados por la compañía, que podrían ver la luz en 2005, intentan solventar dos de los más grandes obstáculos que existen para construir chips más rápidos: el calor y el consumo de energía.

Los transistores son básicamente interruptores eléctricos miniaturizados que pueden ser apagados o encendidos para representar los unos y ceros del código binario de los ordenadores. Incrementar el número de transistores en un chip y reducir su tamaño puede ser una clave para desarrollar chips cada vez más rápidos.

En la actualidad, un Pentium 4 contiene cerca de 42 millones de transistores. Con el número de transistores en un microprocesador duplicándose cada dos años, esta cantidad podría alcanzar el billón en la segunda mitad de la década, dando como resultado microprocesadores que tienen 25 veces más capacidad de procesamiento que los chips actuales.

Al mismo tiempo, los transistores son cada vez de tamaño más reducido. Hoy día incluyen estructuras de tan sólo 70 nanometros (100 veces más finos que un cabello humano). Para el año 2007 se espera que dichas estructuras se reduzcan hasta los 20 nanometros.

En cualquier caso, Intel reconoce que falta un largo camino para transferir estas tecnologías desde el laboratorio hasta las líneas de producción. A pesar de que ya se ha mostrado un transistor de 20 nanómetros en la conferencia de tecnología en Tokio a principios de año, se trata de meros prototipos.

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