Con el fin de poner a prueba los nuevos avances obtenidos en el chip gráfico integrado que acompaña a los procesadores, utilizamos cuatro títulos de referencia de última generación para poder hacernos una idea de los avances conseguidos en este campo. Se trata de los títulos Dirt2 de Codemasters, Call of Duty 4 de Activision, Just Cause 2 de Eidos, y por último, Call of Pripyat de STALKER. Las pruebas fueron llevadas a cabo a la resolución máxima de 2.560 x 1.600 píxeles con los ajustes fijados a las condiciones más exigentes.

En este sentido, no resulta sorprendente el que los rendimientos sean casi idénticos. El modelo 2500K del Core i5 no ofrece la tecnología Hyper Threading de Intel, pero en este caso, la tarjeta gráfica es el factor que limita.

Con otra de las aplicaciones típicas como es Cinebench de Maxon, en su versión actual R11, es posible utilizar hasta 64 subprocesos del procesador. El núcleo de 4 núcleos y 8 hilos del Core i7 es mucho más rápido que los subprocesos que puedan aportar los núcleos del Core i5. Así pues, el incremento de potencia en gráficos aportado por la nueva generación es bastante significativa, sin embargo, no lo suficiente como para cumplir con las expectativas de los usuarios más entusiastas de los juegos de ordenador.

Pero no todo son malas noticias. Entre las nuevas características cabe destacar que ahora el propio chip, presente en los procesadores, admite la reproducción de contenidos de vídeo a calidad 1080p, así como contenidos 3D stereoscopic, con lo que ordenadores de cualquier formato, incluyendo All-in-One (AiO), así como portátiles de entrada de gama o netbooks, están capacitados para manejar contenidos de vídeo en alta definición.

Codificando con Quick Sync

De especial interés también resulta la aceleración de gráficos basada en hardware introducida por Intel, conocida como Quick Sync. Está pensada para acelerar las tareas habituales demandadas por el sistema operativo y algunas aplicaciones, sin que sea necesaria la participación de una tarjeta de gráficos dedicada, a la que va asociada un mayor consumo de energía, factor muy significativo si estamos hablando de ordenadores portátiles. Tampoco recurre a la CPU del sistema, todas las tareas apuntan a la GPU, con lo que el núcleo principal podrá responder mejor a los trabajos dedicados del sistema. También disponemos de la posibilidad de codificar en formatos H.264 y MPEG-2, así como de procesar contenidos 3D mediante la salida compatible HDMI 1.4. Durante nuestras pruebas observamos resultados reproduciendo video clips de 1080p con un bit-rate de 58Mb/s. Acompañada de la existente tecnología Wi-Di, es posible transmitir imágenes y vídeo de un PC a un televisor de alta definición en streaming y con calidad de alta definición.

Quick Sync requiere del soporte de software y de Windows 7 con SP1 para poder trabajar, sin embargo, Intel ha mostrado en diferentes demostraciones con un portátil que incluía procesador Sandy Bridge que la codificación se realizaba de forma más óptima que cuando estaba basado en chpset GeForce de Nvidia y con una aplicación compatible con CUDA.

El uso de la CPU ha descendido en torno al 35 o 40 por ciento, y el sistema responde a pesar de que exista una gran demanda del procesamiento de vídeo.

AMD y Nvidia deberían tomar nota, ya que Intel va a conseguir satisfacer la demanda de todo aquel usuario que demande vídeo en su ordenador y que no esté interesado en cubrir aspectos de juegos avanzados en el PC. Lo que viene a denominarse los gráficos discretos en el ordenador, válidos para una gran mayoría de usuarios.

La nueva gama Intel Core, Sandy Bridge, al completo

 
Vídeo: Intel Core Segunda Generación 
Todas las características de la nueva generación

 
Intel Core Sandy Bridge: Pruebas de rendimiento
 
 Intel Core Sandy Bridge: Rendimiento gráfico con juegos