Zebra Technologies ha presentado dos nuevas impresoras portátiles térmicas, correspondientes a la familia RW. Se trata de los modelos 220 y 420, en dos y cuatro pulgadas respectivamente. El fabricante garantiza una robustez que en caso de caída hasta 1,80 metros, el aparato funciona perfectamente, así como contra el agua y el polvo.

Las impresoras Zebra RW 220 y 420 son dos pequeñas impresoras portátiles térmicas capaces de imprimir albaranes, multas y facturas a los usuarios móviles.

La principal característica es que vienen protegidos con una carcasa que, en caso de caída, no sufren lo más mínimo. Además, en caso de mojarse o recibir un golpe de polvo también funcionan.

La batería tiene una duración bastante larga. Según David Parras, responsable de desarrollo de negocio en España y Portugal, “Heineken dispone de nuestras impresoras en los usuarios móviles y han afirmado que las recargan sólo una vez por semana”.

El fabricante permite que el papel – a 1 euro el rollo de 30 metros- sea de Zebra o de cualquier otro fabricante. La impresión sobre el papel puede alcanzar una duración máxima de 10 años; duración que no garantiza con el uso de otros fabricantes de papel.

Entre las ventajas de estas impresoras hay que señalar el incremento de la productividad, ampliar los márgenes de beneficio e incrementar el servicio de la actividad que desarrolle la empresa. Según Parras, “el ROI con estos dispositivos oscila entre los 6 y los 11 meses”.

El modelo RW 220 –sin WiFi, Bluetooth ni tarjeta chip- cuesta 735 euros y el RW 420 cuesta 850 euros.

El software se vende a través de los partners y se desarrolla en función de la actividad que se desarrolla. Algunos de los clientes en España son el Ayuntamiento de Madrid –con las impresoras de los reguladores de los parquímetros-, SEUR, AVIS, comercios que, en rebajas, necesitan modificar in situ el precio de los productos.