SCO lleva ya tiempo luchando por conseguir que IBM le proporcione dicha información, pero Brooke Wells, la juez encargada del caso en el Tribunal del Distrito de los Estados Unidos para el Distrito de Utah, decidió posponerlo hasta que SCO proporcionase a IBM más información sobre la naturaleza de su demanda.

En este sentido, ordenó a IBM que proporcionase “cualquiera y todas las contribuciones no públicas que ha hecho a Linux”, así como información relativa a proyectos Linux de la compañía, incluidos documentos de Sam Palmisano, su CEO, e Irvin Wladawsky-Berger, ejecutivo que diseñó la estrategia Big Blue de Linux.

La juez reiteró, asimismo, una orden anterior por la que SCO debía identificar las líneas específicas del código con las que alega que IBM ha contribuido a Linux, así como todo el código de este sistema operativo que reclama como suyo.

Mientras IBM ha declinado hacer ningún tipo de comentario sobre la decisión de la juez, SCO se ha limitado a comparar el volumen de documentación requerida a una y otra compañía.

¿Linux, una amenaza para los intereses de EEUU?

Por otro lado, en relación a la más que conocida disputa que SCO está llevando a cabo contra la comunidad de software de código abierto, alegando que Linux contiene, supuestamente, su código -acusación en la que se basan las demandas interpuestas el año pasado contra IBM, Red Hat y Novell-, un respetado grupo de usuarios de informática ha comenzado a presionar al Congreso de los Estados Unidos con el objetivo de ignorar los argumentos expuestos por SCO. Causa que cuenta con el apoyo de un ingeniero de investigación de Microsoft y un ejecutivo informático despedido de la compañía por criticarla.

Tras la publicación en Internet de una carta escrita por SCO y dirigida a 535 miembros del Congreso de los Estados Unidos, en la que se asegura que Linux y el software de fuente abierta son una amenaza para la seguridad y la economía de Estados Unidos, la asociación no lucrativa Usenix, que cuenta con 6.000 miembros, ha contestado con una carta abierta en la que rechaza muchos de los argumentos presentados por SCO, incluido el de que Linux y el software de fuente abierta vayan en contra de los intereses estadounidenses.

El portavoz de SCO, Blake Stowell, ha declinado hacer comentario alguno al respecto y ha insistido en que la compañía mantiene lo expuesto en la carta enviada al Congreso.

La carta de Usenix puede leerse en: www.usenix.org