La semana pasada Google fue acusado de remunerar a sus trabajadoras con menos dinero que a sus trabajadores, por realizar tareas similares. No es la primera gran empresa tecnológica que es acusada de sexismo; sin ir más lejos, el año pasado Apple tuvo que enfrentarse a afirmaciones similares.

En el caso de Google, ha sido Janette Wipper, funcionaria del Departamento de Trabajo de Estados Unidos quien, durante una audiencia en un Tribunal de San Francisco, el pasado viernes afirmó lo siguiente: "Encontramos disparidades sistémicas de remuneración adversas a las mujeres en gran parte de la fuerza laboral". Por su parte, Google, afirmó que discrepaba rotundamente de dichos cargos, de los que según dijo no tenía constancia hasta la presentación de Wipper en la Corte.

Ahora, para demostrar que sus políticas no son en absoluto sexistas, Google acaba de haber público un comunicado a través de su blog oficial, donde asegura que su forma de pagar a sus empleados y empleadas se basa exclusivamente en "puesto, nivel del trabajo, localización del empleo y tasas de rendimiento actuales y pasadas".

Asimismo, Google afirma que sus analistas no tienen acceso a información relacionada con el género de los empleados, y que por tanto el cálculo de su salario se realiza en base a los criterios citados anteriormente.

Según análisis realizados por el gigante de Mountan View a finales de 2016, y cubriendo 52 puestos de trabajo diferentes, no se han encontrado "brechas salariales". Google  insiste en que su modelo de análisis salarial es equitativo, y que se basa en un sistema no discriminatorio para cubrir raza y género a la hora de realizar pagos.